Este año por primera vez en mi vida mi propósito de año nuevo no es empezar a hacer deporte, es seguir. Y para mí eso ya es una victoria. Llevo cinco meses entrenando en un gimnasio pequeñito, de estos de entrenador con clases reducidas, donde al final nos conocemos todas y hay un ambiente bastante cómodo.
Pues se me está empezando a torcer por una cosa que me da una rabia tremenda.
Una compañera de clase, llamémosla Pepita, ha decidido que este es su año de cambio radical y ha empezado a grabarse en clase. Y a ver, que se grabe ella me da igual. Sus ejercicios, sus progresos, su contenido, lo que quiera. El problema es que yo la he cotilleado en redes y he visto que a veces salgo por detrás en sus vídeos. De refilón, sí, pero salgo. Y a mí eso no me gusta nada.
Es que encima no es que salga mona. Salgo sudando, roja, con cara de estar muriéndome y arrepintiéndome de todo y sinceramente no quiero aparecer en el Instagram de nadie. Menos aún entrenando.
Ayer se lo dije bastante tranquila. En plan mira que tú te grabes es cosa tuya, pero por favor intenta no sacar a nadie detrás. Yo no quiero salir en redes y menos aquí sudando como una cerda haciendo ejercicio.
Y ella me respondió con excusas. Que si no me conoce nadie, que qué más da. Que si tiene una cuenta pequeña, pocos seguidores. Como si eso lo arreglara. Es que me da igual si te siguen 20 o 200.000, el tema es que no quiero salir y punto.
Encima remata con que el gimnasio es pequeño y que no puede colocar el móvil sin que salga alguien. ¿Entonces la solución cuál es que me aguante yo porque a ti te apetece grabarte?
Me quedé con una sensación horrible. Como de que le daba igual. Como de que me estaba diciendo que va a seguir grabando y yo ya me apañaré. Y desde ahí estoy incómoda en clase. Ya no entreno tranquila. Estoy pendiente del móvil, de dónde lo coloca, de si salgo, de si no salgo.
Ahora estoy dudando si hablar con el encargado o con el entrenador. Porque no quiero montar un drama pero tampoco quiero sentir que tengo que elegir entre entrenar a gusto o quedarme en casa para no salir en vídeos ajenos.
¿Os parece normal grabarse en un gimnasio donde hay más gente sin pedir permiso? ¿Estoy exagerando por quejarme? ¿O esto es una falta de respeto y debería decirlo y que se acabó lo de grabar si salen personas detrás? grazie
