Llevo tiempo conociendo a un chaval. Nos hemos visto en persona muy poquitas veces, en eventos con amigos en común, ya que yo vivo fuera de España. Nos gustamos mutuamente y llevamos tiempo planeando vernos de nuevo en persona, esta vez solos. Los dos vamos con pies de plomo, ya que por malas experiencias pasadas, ninguno quiere precipitarse. Tenemos 27 años.
Yo para evitar precipitarme estoy corrigiendo el fallo enorme que tuve con mi ex: Callarme cosas para no «liarla» y molestarme con él si no se portaba como esperaba o necesitaba. Ahora digo lo que me molesta y quiero al momento. Y con este chaval ha sido así: Cada vez que ha surgido algo que pudiera ser un problema en el futuro o que no me hiciera mucha gracia, se lo he dicho (sé que no es adivino, no me conoce aun a ese nivel, así que no estaba enfadada en ninguna de esas veces, solo he sido clara y directa). Y eso llevó a algunas charlas dónde cada quién exponía su punto de vista y llegábamos a algo en común, nada del otro mundo.
Un día lo notaba muy apagado y me dejó caer que se estaba echando atrás. Me contó que llevaba tiempo rayándose, porque yo cada vez le he gustado más, pero ha sentido que se da contra muros una y otra vez porque supuestamente, no me gusta nada de él, lo que le ha provocado ansiedad. Me dejó un poquito un shock porque para nada le he dicho algo así, ni de que quiero que cambie cómo también me dijo. Como mucho, he sido muy clara en la comunicación en cuanto a lo que necesito si la cosa va a más, como mencionaba. Por ejemplo, le he ido comentado que soy autista, y eso implica que igual tendría que haber pequeñas adaptaciones para que funcione la cosa (aparte de lo que ya se sabe de que en relaciones los dos tienen que adaptarse mutuamente al otro). Por ejemplo, en una conversación que tuvimos, yo no pillé que él estaba de broma después de yo comentarle algo en serio. Cuando me lo dijo, le pedí por favor que si estoy hablando de un tema serio, no me responda él de broma, porque me hace sentir no tenida en cuenta, o que se le quita importancia. Y si es una broma, que me lo aclare, que por mi autismo podría no pillarlo como esa vez, menos leyendo que no sé el tono en el que lo dice y todo eso… Y no sé, para mí eso no es pedirle que cambie: Puede seguir con sus bromas, solo que me aclare cuando lo sean si es necesario.

Y se rayó un montón y aunque no tuvo palabras feas, me medio echó en cara que no parara de decirle las cosas que no me gustaban, que había estado muy mal varios días por todo eso… Y yo no tenía ni idea. Y creo que es más rayadas suyas que otra cosa, porque cuando le pregunté qué le había molestado exactamente para arreglarlo, no supo decirme nada en concreto.
Tampoco me gustó que dijera que no se siente respetado por mi, porque sé que las conversaciones difíciles lo dejan muy mal y yo sigo «erre que erre» con ellas. Y digo yo, para solucionar las cosas hay que hablarlas. No tiene que ser al momento, pero si te veo ahí contestándome y no me haces saber que necesitas espacio y hablarlas más tarde, adivina no soy. Y que para mí no eran conversaciones «difíciles». Tampoco sé si para él sí lo son si no me dice nada. Me hizo sentir que la comunicación solo se está dando unilateralmente.
Como tampoco soy adivina en lo de que estaba con ansiedad y tal. Hubiera preferido que me lo comentara al momento, no cuando ya se ha comido varias cosas que le han molestado y me las echa en cara todas juntas de la nada. No me parece bien, menos insinuando encima que ha estado mal «por mi culpa» por simplemente haber sido clara y directa en la comunicación. Y se lo dije, que él también puede pedirme cosas y decirme cómo quiere que se le trate. Lo que no voy a permitir es que se enfade conmigo por no haberlo «adivinado».
Hemos hablado de todo esto, y aunque ya la cosa se calmara y me pidiera perdón, yo ya estoy un poco desencantada. Se supone que los comienzos es cuando es todo más bonito, más fácil y cuando mejor fluye todo, y esto ha sido un bajonazo. Ha cortado todo el rollo y ni siquiera hemos empezado a salir oficialmente. Y todo por culpa de lo inseguro que es. Es de esas personas que apenas ha tenido parejas. Está todo el rato diciéndome cosas como que no se cree que me guste, que yo valgo más que él, que él no sirve para nada… (Cosas que yo no pienso en absoluto.) Le recuerdo siempre que puedo lo mucho que me gusta, pero sigue en las mismas. No se gusta nada, está siempre en un estado depresivo, y no hace ningún esfuerzo para salir de ahí. Es lo que menos me gusta de él: Sus inseguridades se lo cargan todo, y temo que ya se haya cargado lo nuestro.