Buenas chic@s!!
Me animo a escribir por aquí para contaros, por deshagorme más que nada, porque hay poco que pueda hacer, algo que me pasó hace unas semanas!!
No sé si es a la única que le pasa, pero soy una persona bastante observadora, suelo mirar a la gente cuando voy en metro, bus, avión. No puedo evitarlo. Me gusta observar y analizar lo que la gente hace cuando comparte espacio con otras personas. Y cuando haces eso, de vez en cuando, ocurre la magia y encuentras a alguien que destaca del resto con su actitud. Una persona que no va sumergida en su día a día, sino que mira el resto a la cara, ayuda si alguien lo necesita o simplemente te devuelve una media sonrisa. Ya tuve un amor «platónico» en el metro de Londres. Un chico bastante mono que siempre cedía su asiento a personas mayores, niños o chicas en general (un día me lo ofreció a mí también). Siempre he creído que los gestos hablan por las personas. Una persona puede decir que es tal o cual, pero sus gestos hacia los demás te mostrarán quien realmente es.
El hecho es que siempre he creído en esa magia del metro (y variantes), pero fue hace unas semanas cuando creí volverme totalmente loca. Actualmente estoy en Francia, dato que me parece importante destacar ante la situación que voy a contaros.
El hecho, es que un día, en el metro, una señora me preguntó (en francés) dónde tenía que coger el metro que la llevara a su destino turístico. Bien, yo con la mejor intención del mundo me puse a explicar a la señora que llevábamos la misma dirección y que yo también lo buscaba. Aquí viene lo importante de destacar que estoy en Francia. Un chico se acercó a nosotras a decirnos dónde estaba la línea que teníamos que coger. Hasta ahí, nada que no hubiera vivido antes. Pero acto seguido, la mujer siguió el camino indicado y yo me disponía a hacer lo mismo hasta que el chico se acercó y me preguntó si hablaba español (imagino que mi acento o mi mal francés me delató). Le contesté que sí, pero sin prestar mucha atención seguí mi camino, pero él insistió preguntando que de dónde era. Le contesté y le pregunté si él también era español. Todo esto, sin yo dejar de encaminarme a mi destino. Finalmente le dije que encantada y que buen día y tal, o eso creo, porque realmente sería incapaz de reproducir exactamente lo que le dije al final. Y soy incapaz porque lo que quedó grabado en mi cabeza fue su forma de mirarme. Ese momento de montarme en las escaleras mecánicas (vaya tía imbécil, pensé más tarde de mí misma), mirar hacia la persona que me preguntaba y ver su mirada. Sinceramente, nunca nadie me había mirado así. Ni siquiera podría describir esa mirada. Simplemente había algo que me hizo sentir tremendamente especial. Desde entonces he intentado explicarlo de muchas formas; «cuando estamos en el extranjero nos hace especial ilusión encontrar compatriotas», «quizás él pensaría.. la pobre, con el francés de mierda que gasta, llevará aquí unas semanas, va perdida», «o quizás pensó.. quién tuviera la suerte de un día libre y hacer el turista»… La cosa es que independientemente de lo que cruzara su mente, a mí me transmitió esa magia, ese encontrar a alguien que sin conocerte de nada es capaz de leerte más que cualquier personas que te conoce desde hace años.
La verdad es que estuve varias semanas con su cara en mi cabeza y maldiciendome por no haberme parado y charlar sin que pareciera que me esperaban en algún lugar (tenía tiempo de sobra, joder!). Y más cierto aún es que llevo semanas preguntándome si son enajenaciones mías o realmente allí hubo magia real. Por momentos quiero volvermelo a encontrar y comprobar todo esto. A ratos prefiero pensar que me volví loca del todo y mejor dejarlo todo como un bonito sueño. Pero lo que tengo claro es que me ha enseñado una lección. Basta de prisas innecesarias. Basta de miedo, timidez o indecisión. He comprobado aquello de «en la vida el peor arrepentimiento es el de aquello que no hiciste». Así que no sé si la probabilidad jugará a mí favor algún día, si volveremos a cruzarnos en el metro o cualquier otra parte de esta ciudad, pero tengo claro que no volveré a dejar pasar la oportunidad.
Gracias a todos los que leáis este tostón, hay poco que hacer, como digo al principio, pero necesitaba contarlo y no me atrevo a hacerlo a la gente que conozco, ya que me tienen un poco de loca de normal XD