Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Bueno, bueno, bueno, mi historia, como toda historia de las que quitan el aliento empieza con un buen chisme caliente.
El caso es que estoy en proceso de divorcio de un «ser humano» al que llamaremos «el hombre que ya no vive en mi casa» aunque sea muy largo. Este «hombre que ya no vive en mi casa» es padre de mi hijo y durante siete de los casi nueve años que llevábamos juntos se dedicó a destruirme emocionalmente a través de la ley de hielo, entre otras perlitas que prefiero no mencionar porque sino, este relato daría para una película de terror.
Hace dos años yo era una mujer casada, con un niño y un sobrepeso de cuarenta kilos por encima de mi estatura, pasaba por una depresión horrorosa y varios intentos de suicidio como consecuencia de mi vida junto al «hombre que ya no vive en mi casa» y yo que ni me daba cuenta y pensaba que sencillamente no valía para nada.
Así que las navidades de 2021, bromeando con mi familia durante la comida navideña dije que si me pagaban la mensualidad del gimnasio yo iría y ¿sabéis qué? Pues que lo hicieron, me pagaron la primera cuota del gimnasio municipal más cercano y allá que me fui, arrastrando a una amiga a la que le agradeceré esos meses de compañia hasta el fin de mis días, pues de no haberme acompañado me hubiera sentado en la puerta durante una hora y jamás hubiera pisado una sala de musculación y hubiera sido un error enorme, porque desde el momento que pise esa sala me enamoré perdidamente de los hierros, las mancuernas, las barras y todo cuanto rodea al mundo del fitness y el culturismo.
Tenía un amigo que era entrenador personal y dietista así que le pedí que me asesorara llevando mis entrenamientos y la nutrición para lograr un cambio físico y mejorar mi autoestima y mi salud. En un año perdí los cuarenta kilos que yo misma me había propuesto sacar de mi cuerpo, me había convertido en una tía atlética, fuerte, rápida y ágil como jamás me hubiera imaginado ser. Me convertí en esa chica de gimnasio que quise ser desde la primera vez que toque una pesa,
Spoiler: el gimnasio salvó mi vida, me abrió los ojos, hizo que cayera la venda que «el hombre que ya no vive en mi casa» me había atado a conciencia sin que me diese cuenta y decidí que no quería más de aquello, que no era lo que deseaba ni en mi vida. Vi que no iba a cambiar, pues alguien que no quiere cambiar no lo hace, y que mantenerme al lado de alguien que me hace daño es una gravísima estupidez.
Había descubierto que yo también podía ser feliz, que era hábil y no una inútil e inepta como pensaba hasta el momento y quería salir de ahí. Pero no es fácil… me ha tomado un año entero dar el paso y lo peor, que el paso lo he dado porque le descubrí siendome infiel con una chica varios años más joven y a la que conocía desde hacía un par de meses del trabajo, a través de un vigilabebés que casualmente estaba encendido, EN MI PROPIA CASA.
Tras decidir de mutuo acuerdo tomar caminos separados y respetar una paz autoimpuesta por el bien de nuestro hijo, que siempre será mi prioridad, las cosas empezaron a complicarse, ya que «el hombre que ya no vive en mi casa» decidió que era buena idea liarse con su amante delante de su hijo el primer día que se iba con él, el primer día que además ya no pasaría la noche en el domicilio familiar, el mismo día en que le habíamos dicho al nene que papá viviría en otra casa pero que ambos le íbamos a querer igual.

El primer día de una nueva etapa decidió que era buena idea incluir en la vida de su hijo a una completa desconocida.
Comprendedme, no tengo nada en contra de su amante, es más le agradezco su aparición en mi vida pues gracias a ella él se ha ido de una forma muy sencilla,,, Y os reconozco que el único sentimiento que me produce la muchacha es una pena y una lástima muy grande, pues ya sabéis, pecador una vez, pecador dos veces. Y si bien es cierto que ambos somos dos personas libres para rehacer nuestras vidas, creo que no debemos ser tan libres a la hora de incluir en nuestros amoríos a un niño muy pequeño que todavía está procesando porqué papá ya no vive en casa. Corregidme si me equivoco.
Obviamente a raiz de enterarme de este suceso A TRAVÉS DE LA PROFESORA DE MI HIJO, ya que el nene lo contó en una asamblea que hacen todos los nenes una dia a la semana en el aula, he cortado toda relación amistosa con «el hombre que ya no vive en mi casa» y aunque no voy a iniciar una guerra legal que solo perjudica a mi hijo, no quiero volver a oír ni su nombre.
¿Estoy loca por pensar que no es lógico lo que hizo? Quiero decir: él está conociendo a esta chica, no sabe por donde le va a salir, no han consolidado la pareja y realmente no sabe quién es ella y que puede hacer o dejar de hacer. ¿no debería haberse dado un tiempo a sí mismo para establecerse con ella antes de cometer la peor falta de respeto que podría haber imaginado jamás? ¿No debería haber esperado un poquito antes de presentársela como dios manda?
A lo mejor estoy siendo egoísta con esto, pero yo qué sé. Yo también estoy conociendo a alguien, y ese alguien en una semana me ha dado más que «el hombre que ya no vive en mi casa» en ocho años y pico y aun así ni me planteo presentarselo a mi niño hasta que yo me sienta segura en esta nueva etapa de mi vida.
Considero que este ser humano me ha hecho un daño irreparable e incorregible, creando grandes complejos con mi físico a pesar del cambio que di; podría convertirme en uraña, podría desconfiar de cualquier persona que llegue nueva a mi vida, pero por suerte en el pasado fui a terapia y más o menos, puedo gestionarlo y sé que no todos son iguales.
Chicas no seáis tontas, no dejéis que os humillen; no permitáis que nadie que diga amaros insulte vuestra inteligencia. No dejéis que se hagan pasar por la víctima después de clavaros un puñal entre pecho y espalda. Terminad a tiempo, separaos, divorciaos a tiempo. Si en un momento dado esto os viene a la mente no lo dejéis pasar, si ese pensamiento ha venido es por algo, y no, no es transitorio. Anteponeos, joder. Y sed felices le pese a quién le pese.
Realmente me interesa conocer vuestras opiniones y puntos de vista…