¡Buenas! Os pongo en situación. Hace unos meses volví a retomar el contacto con un chico con el que solía ir a clases.
En realidad, nunca hemos tenido una relación más allá de compañeros, porque solo le veía cuando me tocaba clases por la tarde y sinceramente, lo veía con cero interés en relacionarse conmigo, al contrario que el resto de compañeros.
La cosa es que hace un año coincidimos en un grupo de amigos en común de la academia y lo vi distinto. Había pasado del chico callado y serio a ser totalmente alegre y extrovertido. De hecho, ese día hablamos mucho y descubrí que teníamos un hobbie común. Recuerdo que pensé: “Algo le ha pasado a este chico. Y no sé el qué, pero me alegro. Lo veo más contento consigo mismo”
Debido a este hobbie en común, tenemos un grupo de amigos. Pero él es el único que vive cerca mía y me apetecía quedar con él. Es una de esas personas que yo sabía que íbamos a congeniar mucho. Y le dije en Agosto de quedar.
Lo que ocurrió fue que para mí, Agosto y Septiembre son meses horribles porque estoy hasta arriba de trabajo. Eso se juntó con más cosas y se me olvidó que teníamos pendiente quedar. Cual fue mi sorpresa que él se acordó y me dijo que a ver cuándo quedábamos. Le pedí disculpas mil veces, él dijo que también había estado hasta arriba, etc etc. Total, que acabamos quedando la semana siguiente.

Di gracias a que dijo de quedar en una cafetería porque a mí las cervezas y las terrazas como que no. Y la verdad que el ratito que estuvimos me lo pasé genial. Me lo vi sonriendo todo el tiempo, escuchándome con atención…Yo también lo escuchaba y estaba muy contenta de que gracias a nuestro hobbie, hubiera podido conectar con esta nueva versión suya.
A las 20:00 nos echan de la cafetería porque tienen que cerrar. Habíamos quedado a las 19:00. Yo estoy acostumbrada a que cuando quedo con amigos, por lo menos estoy dos horas y él me dijo que a las 21:00 tenía cita con su psicóloga, así que pensé: “Estupendo”.
Pero entonces lo noté como apurado y cuando paramos por un semáforo, dio por terminada la velada y empezó a despedirse (muy educadamente, eso sí). Me quedé un poco sin saber que decir porque claro, para mí la cosa había ido tan bien que pensé que iba a durar más. Nos despedimos con un abrazo y él se fue por un lado y yo por otro.
Me dijo que tenía la cita con la psicóloga cerca de donde habíamos quedado, así que no se fue una hora antes porque quisiera llegar a tiempo. Y yo no vi ninguna señal de que se lo estuviera pasando mal. Aparte, de que si sigues acordándote un mes después de que tenías pendiente quedar con una persona, es porque interés hay. Mi pregunta es: ¿Entonces porqué terminó todo tan de sopetón?
Tengo ganas de seguir conociéndole y que seamos amigos más cercanos, pero después de la quedada no sé que pensar. ¿Alguna idea?