He sido madre recientemente y tanto mi marido como yo vivimos lejos de nuestros pueblos. No mucho, una media hora o así, que no es un camino tremendamente largo y en coche se llega bien. Pues bueno, desde que ha nacido mi hija, mi madre no quiere venir a visitarla.
No es porque no la quiera o no le interese, es porque dice que, cuando yo era pequeña, era ella la que iba a casa de mi abuela y que, ahora, soy yo la que tiene que ir a su casa. No comprende que la niña es muy pequeña y necesita rutinas, siestas y familiaridad. Sacarla de casa muy a menudo hace que esté más irritable porque no reconoce sus rutinas.
Yo no digo que no vaya a verla de vez en cuando, pero, dadas las circunstancias, creo que es más fácil que se mueva ella a que tengamos que movernos nosotros. Pues es incapaz de entenderlo, todas las semanas tiene que preguntar que qué día vamos a ir a comer, cuando sabe que no podemos desplazarnos todas las semanas porque aquí también tenemos una vida y está, continuamente, haciéndome chantaje de que si nos fuésemos a vivir a su pueblo ella nos podría ayudar mucho más.
Estoy ya muy cansada de las amenazas y chantajes y temo que algún día todo salte por los aires.
