Pues así como os lo cuento. Vengo por aquí en busca de ayuda, para saber si esto además de parecerme una absoluta falta de respeto, le ha pasado a alguien más porque creo que necesito sentirme comprendida ahora mismo.
Mi novio es un absoluto fan de la F1, no se pierde una carrera, da igual que sean a las cuatro de la mañana o la hora de comer. Se cancelan planes si es necesario, se para el mundo y durante esas dos horas (más las siguientes dos horas de comentaristas hablando sobre la carrera) no existe nada más que la TV.
Así le conocí hace tres años, y así le quiero. Supongo que cada uno tiene sus gustos y emplea su tiempo libre como quiere, y lo cierto es que a mi también me gusta la F1, así que digamos que de alguna forma, aunque no tan obsesiva, compartimos afición. Hasta aquí todo bien, asumo, lo he “comprado así” y nos entendemos bien.
La cuestión es que el domingo pasado, se celebró el GP de Miami a las 22:00. Íbamos a verlo juntos mientras cenábamos, plan sin fisuras.
Nos pusimos a preparar la cena juntos sobre las 21.30, y entre unas cosas y otras se calentó el asunto y empezamos a manosearnos y a tener sexo en la encimera de la cocina. Estuvimos así un rato, todo iba estupendamente, además con lo me gusta a mi un buen polvo improvisado. Bien, pues en una de estas, me coge en peso y mientras nos besamos me lleva al salón y me tira en el sofá, fíjate que ilusa que yo pensaba que sería para estar más cómodos. Seguimos un rato, empezamos a follar y entonces…clic! Todo se detiene y veo a cámara lenta cómo enciende la televisión. Me costó unos segundos reaccionar, os juro que no se me quitaba la cara de tonta. Pues resulta que con la broma eran las diez menos cinco, y no vaya a ser que se perdiese la salida.
Cómo imagino entenderéis, se me bajó todo de golpe, paré en seco y monté un poquitito de drama. Me pidió disculpas sin sacar los ojos de la TV, así que mi enfado se convirtió en ENFADO en mayúsculas. Cené sola en la cocina, me sentí humillada y profundamente triste.
No sé si alguien por aquí ha tenido una experiencia similar, tengo claro que se ha comportado cómo un capullo, pero le quiero y al final pues termino perdonando estas cosas. Nunca había pasado algo así realmente, como os digo hemos llegado al acuerdo no escrito de que las cosas funcionan así, pero después de lo del otro día, creo que debería tener una conversación y poner algún límite…aunque sinceramente no sé cómo hacerlo, siento que es una prioridad para él, y con la justificación de que son unos cuántos domingos al año no creo que lleguemos a un acuerdo. ¿Ideas?
