Les tengo una historia que es un poco larga y que el día de hoy me come la cabeza un montón, espero contar con sus sabios consejos por que tengo el escenario en mi cabeza y muero de miedo a que no suceda así.
Entro en materia: hace casi 3 años, conocí a un tipo por tinder, yo en mi etapa de ligoteo y queriéndome tirar a medio mundo y el saliendo de una depresión terrible.
La primera vez que «salimos» quedamos directamente para acostarnos y he de decir que fue una de las mejores noches de sexo en mi vida, no sé aún si el es muy bueno en eso o realmente tenemos una química brutal por que no olvido los varios orgasmos que me regaló aquel primer encuentro que con otras parejas me costaba bastantes citas para trabajar.
Nos alejamos unos meses y volvió a aparecer en instagram, yo le mandé solicitud y bueno, de ahí año y medio viéndonos para lo mismo. He de aclarar que desde un principio hicimos acuerdos y quedamos que ambos sólo buscábamos sexo y así lo cumplimos al pie de la letra. Sólo nos veíamos en mi casa una vez cada uno o dos meses y pasábamos la noche juntos. La química, la comunicación, miradas, caricias, risas, trato, todo era perfecto esas noches pero después no hablábamos absolutamente para nada.
Era el acuerdo, yo tenía clarísimo que si me involucraba más terminaría enamoradisima por que aparte de toda esa ola de pasión y deseo que nos provocabamos, el es sumamente inteligente y guapísimo. Así que en las semanas que no nos veíamos, no había contacto ni memes ni chistes, nada. El o yo cuando teníamos ganas, mandabamos un mensaje y acordabamos una noche para vernos.
El en algún momento habló de formalizar en una plática casual por instagram, yo no me negué pero le dije que lo habláramos en persona, cosa que nunca pasó y seguimos en nuestro acuerdo que era sólo sexo, exclusividad y que si alguno de los dos llegaba a tener pareja, le avisaría al otro (cosa que automáticamente terminaria nuestra «relación»).
El tema es que hacia los últimos meses del año y medio que nos veíamos, el empezó a venir a verme con más frecuencia, cada 15 o 20 días, se notaba que estaba saliendo de su depresión hasta el punto en el que feliz me compartió que ya no tomaría medicinas y sólo vería una vez al mes al psiquiatra y una a la semana al psicólogo cosa que me puso muy feliz. Nuestros encuentros siempre siguieron con mucha pasión y ahora ternura, el me compartía cada vez más cosas de su vida y yo con el terror a salir lastimada seguía con mi hermetismo y de vez en cuando si sentía que salía de contexto, lo ubicaba y le cortaba cualquier indicio de romance.
Hasta que si amigas, empecé a sentir ilusión y cosas por el …
En una de las últimas ocasiones que nos vimos el me platicó abiertamente que estaba empezando a conocer chicas pero que aún no llegaba a formalizar o tener relaciones con ninguna, cosa que no me cayó muy bien pero me puso a pensar muy seriamente sobre pedirle algo más o terminar la relación. Pues el pasar el tiempo y no accionar, me llevó a un mal día recibir el temido mensaje «tenemos que hablar» «estoy empezando a conocer a alguien y voy en serio, gracias por el tiempo juntos, me la pasé increíble e independientemente de todo, creo que somos amigos, cuentas conmigo» yo lo felicité aunque se rompió un poquito mi corazón y le dije, vamos hagamos una llamada para despedirnos a lo que el respondió con un tajante «en otro momento, estoy hablando con ella» lo que hizo que mi corazón se rompiera ahora si por completo.

Borré su contacto, sus redes y di por cerrado en ese instante el capítulo. Como era de esperarse, los siguientes días los pasé súper triste pensando en lo que no hice o que hice mal y reprochandome por que una vez más un hombre había salido de mi vida sin el mínimo reparo, uno más que no me había elegido a mi…. Pensé mucho, le di a cada cosa su lugar y dimensión, asumí mi responsabilidad y lejos del ataque de sinceridad y la frialdad con la que terminó las cosas, no tenía una mala cosa que decir de él.
El tema ahora es que la vida da muchas vueltas y a 5 meses de despedirse de mi vida, vuelve buscándome para que nos volvamos a acostar. No profundizamos en el tema pero su relación no funcionó y bueno, busca de nuevo una cama a dónde pasar un buen rato. Yo le dejé claro que no me había lastimado ni engañado pero que en este momento de mi vida, ya no quería una relación así, la plática fué corta pero al final ambos acabamos confesandonos que si hubiéramos tomado alguno la iniciativa, sin dudarlo habríamos pasado a más (tal cuál me dijo, «por qué nunca me lo dijiste?, yo habria caido de inmediato, yo nunca me atreví por que nunca diste pie).
El no mostró iniciativa para salir o pláticar lejos del contexto de cama y yo no sé si buscarlo y proponerle salir a platicar por que por supuesto muero por verlo de nuevo, pero también me encantaría que trascendiera e intentar una relación. Quizá debo dejar pasar el tiempo puesto que acaba de terminar una relación, quizá debo defender mi dignidad por que me terminó sin más y sin una oportunidad de estar juntos o quizá debo esta vez si ser clara e ir por lo que quiero sin miedos y dobles intenciones. Me siento totalmente confundida