Llevo un tiempo muy mal anímicamente. El mismo tiempo que llevo intentando quedar con alguien para hacer un café para hablar. Necesito un abrazo, un «cómo estás», una charla trivial. Pero nadie tiene tiempo. Los días van pasando y cada vez pregunto menos. ¿Para qué?
Sin embargo, si mañana muriese, se con certeza que absolutamente todo el mundo a los que he preguntado encontraría media hora para ir al tanatorio. ¿Muerta lo merezco, viva no?
Sé que si dijera «estoy mal» haríamos ese café. Pero no quiero que la gente quede conmigo por preocupación, sino porque les apetece pasar un rato conmigo. No necesito mimos ni una conversación profunda sobre mis mierdas, necesito a alguien para tener una charla trivial solo porque le apetece mi compañía. Necesito saber que importo, que no tengo que estar al límite para que encuentren tiempo para quedar.
Pero supongo que no merezco la pena, salvo si muero.
