No sé qué me pasa últimamente, pero estoy como desganada con todo, y eso incluye también la planificación de mi boda. Me caso en octubre y a estas alturas lo único que tengo reservado es el restaurante, la iglesia y elegido el vestido. Esperaba tener vacaciones en verano para ponerme con todos los detalles y organización del evento, pero es que cada vez tengo menos ganas de tener una boda preciosa.
No sé si es el calor que me tiene achicharrada o que el último año hemos estado y estamos agobiados económicamente y me da la sensación de que no merece la pena gastar un dineral en todo esto, pero aunque tenemos un presupuesto fijado, ahora me parece excesivo y no apto para nuestros bolsillos.
Se lo he comentado a mi pareja y a él le parece maravilloso si reducimos el presupuesto, porque nos echaría una mano para cubrir otros gastos, pero quiere que tenga la boda del sueño que siempre soñé y la cuestión es que ya no sé si sueño con eso.
Mi tío me ha ofrecido celebrarlo en una sala de su restaurante que cerraría para nosotros y que nos la dejaría gratis (por supuesto pagándole el menú), pero es que no es tan bonita como la que reservé, aunque ahora que estoy en este plan, pienso que dándole cuatro toques de decoración bonita, puede quedar estupenda . Sé que hay gente que tiene buena maña decorando con presupuesto low cost pero yo no entiendo mucho de eso si tenéis alguna idea de cómo podrían decorar el restaurante y me la compartís, a lo mejor así empiezo a animarme.
Llegados a este punto os lanzo mi pregunta: ¿realmente merece la pena hacer una boda perfecta y cara? ¿Creéis que me arrepentiré en un futuro si no lo hago como la soñé siempre?
