Hola me queda muy poquito para dar a luz a mi segundo hijo y estoy empezando a agobiarme con un tema que pensaba que tenía medio resuelto.
Con el primero tuvimos la suerte entre comillas de que fue en plena pandemia y no hubo que tomar decisiones sobre visitas porque directamente no pudo venir nadie. Y yo la verdad estaba bastante tranquila así, a nuestro ritmo y sin presiones. Mi idea era intentar algo parecido esta vez, pero mi suegra se está poniendo muy pesada con que quiere venir.
Ella no vive en nuestra ciudad y su plan es venir antes del parto, quedarse en casa y acompañarnos con la excusa de que nos va a ayudar. Mi chico me dice que mi madre no puede porque todavía trabaja y que su madre solo quiere echarnos una mano, que lo hace con buena intención. Pero a mí me está dando un agobio tremendo.
Sinceramente creo que me va a suponer más peso que ayuda. Mi suegra no cocina, no limpia y tampoco es que sea una persona especialmente resolutiva. Cambiar pañales no me parece ninguna salvación y me conozco, sé que me va a molestar tenerla por medio cuando yo esté recién parida, con las hormonas a tope y adaptándome al bebé y al mayor.
¿Vosotras creéis que tener a tu suegra en casa los primeros días es un horror como me imagino? ¿Qué narices le puedo decir a mi marido para que entienda que va a ser peor el remedio que la enfermedad y que es mejor que venga más adelante cuando estemos un poco ubicados? Necesito argumentos porque siento que me están intentando vender esto como un favor y yo lo vivo como una invasión total.
