Me encontré en la misma situación que tu hijo en el mismo curso, casualidades. Mi madre se hartó de que me pasase las tardes delante de los libros desde que llegaba hasta la hora de la cena y puso punto final: que hiciese los que creía que me hacían falta y los que no, puerta. Y permiso que decirle a la profesora con todo mi papo que no los había hecho todos porque no quería. Acabó llamando a mi madre, por supuesto, así que ella fue y le dejó las cosas claritas, si no era capaz de enseñar que se ahorrara los deberes. Y a tomar viento.
Es INHUMANO tener a niños desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde en una silla y mandarles esa cantidad de tarea para casa, y punto.