A la chiquilla que habla más arriba sobre la caza de brujas a los médicos. Si tengo que confiar en mi médico… ¡me pego un tiro! Cada vez que tengo un problema de salud, pasa de mí olímpicamente. Cuando me rompí el coxis tuve que llorarle y suplicarle que me hiciera una radiografía porque él no lo veía necesario, porque decía que era imposible que se fracturara. Menos mal que al final accedió, que no podía ni sentarme de lo que me dolía. Hace unos años empecé con una alergia brutal, que me arde la piel como si me quemara con fuego, y no me manda hacer las pruebas porque «bueno, te va a dar un poco de ésto y de lo otro y es perder el tiempo». Ni te cuento cuando empecé a engordar sin motivo. Y no puedo cambiar de médico porque dicen que están a tope. Que sean médicos y hayan estudiado mucho no significa que sean buenos en lo suyo, cuando te encuentras a un imbécil que ni te deja hacer preguntas sobre tu enfermedad, es normal y lógico buscarse otro médico más competente. ¡Y no pasa nada! Aquí estamos para apoyarnos y contar cada una nuestro caso por si ayuda. Podría contarte cuantos casos de fallecimientos llevamos en Galicia a causa de los recortes en Sanidad, así que no, ¡no siempre tenemos que confiar en cualquier médico! Los pacientes tenemos nuestros derechos, y si no nos sentimos conformes con lo que nos dice nuestro médico, tenemos derecho a segundas opiniones. Mi último ginecólogo me humilló cuando fui a una revisión de mis miomas, porque decía que a qué narices iba yo, que no volviera en dos años. Cuando mis miomas llevan años siendo vigilados porque crecen y tengo perdidas de sangre que ni siquiera quiso ver a qué se debían. ¿Y tengo que confiar en ese médico? Pues mal voy, entonces. Estudiar mucho no significa ser bueno en tu profesión. El respeto y la confianza se ganan, en cualquier profesión. Ojalá mi abuela se hubiera topado con un buen médico, en lugar de con uno que «como era mayor» la tuvo mucho tiempo sin derivar al especialista. Cuando por fin se hizo algo, ya era demasiado tarde. Murió de cáncer linfático. Nadie está diciendo que tome tal tratamiento, sino que le contamos nuestros casos por si le sirve de ayuda y se anima a pedir una segunda opinión. Que hay muchos médicos profesionales y competentes, ¡pero también hay algunos que no!