Buenas,
Vengo a pedir consejo, ayuda, experiencias o yo qué sé. Lo pongo en maternidad real porque no se trata de mi hija, se trata de mí y mis expectativas sobre la maternidad y de cómo la realidad me ha dado una buena hostia.
Mi hija tiene 18 meses y ya ha empezado a decirnos que no a todo, incluso a cosas a las que quiere decir que sí. Muestra su voluntad todo el día y eso es genial. Me alegra mucho que esté creciendo tan fuerte y que sea una personita con carácter, que sabe defender lo que quiere. Pero obviamente no siempre puedo darle todo lo que quiere. Por ejemplo el otro día fue la primera vez que tuvimos un momento en la calle en el que pensé en llamar a su padre para que viniera a ayudarme y después en meterme en casa y no salir en una buena temporada. Estábamos paseando y la llevaba en la bandolera porque estaba cansada. Al llegar a un puente quiso caminar. Al principio iba de la mano pero derepente se soltó y empezó a correr en zig zags. A un lado estaba la carretera y al otro una barandilla, por debajo una autopista. Le dije que podía ir de mi mano pero no quería. Le dije que podía volver a la bandolera o al carro y tampoco quería. Yo estaba literalmente cagada porque se cayera a la carretera así que no le dejé seguir así y ella empezó a con una risa histérica a revolverse de cualquier intento por cogerla. No sé cómo salimos de allí pero al llegar a casa le dije a su padre que necesitaba salir diez minutos sola a respirar. Bueno en esta fase estamos, supongo que muchas ya sabéis de lo que os hablo.

Sé que todos los niños y niñas pasan por esta fase, que es normal y sano. El problema es que a veces me siento muy sobrepasada y cuando estamos en casa y he repetido veinte veces algo, la frustración me puede y grito o directamente salgo de la habitación para volver más tarde. Me siento mal conmigo misma por no tener más aguante. Sé que ella no lo puede hacer mejor ahora mismo y que yo soy su referente.
Me gustaría saber cómo lo hacen otras personas para sobrellevar estás situaciones porque acabamos de empezar y sé que nos queda mucho por delante. Sabía que no era fácil pero quizá lo más difícil está siendo ver que no puedo hacerlo como esperaba, que no soy la madre paciente y comprensiva que quisiera ser.
Muchas gracias.