Hola amigas,
quiero comentar algo y saber vuestra opinión, para ver si soy muy mal pensada o no. Estas Navidades conocí a un hombre, era conocido de un compañero de mi trabajo. Un día quedamos y él vino también, lo encontré muy agradable Después empezamos hablar
La disventaja es que él vive en otra ciudad, pero no importó. Quedamos a final de febrero en Madrid, para los dos era bueno. Era un fin de semana, alquilamos un Airbnb y ya. Luego nos hemos encontrado otras 4 o 5 veces, en diferentes lugares que nos iban bien a los dos. Siempre son baratos y entre los el precio es razonable, Él vive con su hermano, los dos están separados (esto sé que es sierto porque una vez lo dijo mi compañero del trabajo).
Ahora hay dos cosas que me hacen pensar (pero no tengo pruebas):
Él ha venido en mi ciudad, pero yo no en la suya. Me dice que no puede invitarme porque vive con su hermano (y esto es verdad), pero yo pienso que yo podría dormir en un hostel o así, ¿no? Pero siempre dice que hay opciones mejores ¿Puede ser que él tiene algo allí y no quiere que yo vea? ¿O soy desconfiada?
Es verdad que no tiene mucho dinero. Yo vivo en una ciudad con playa y él me dijo que tiene un amigo aquí, que le ha invitado pasar una semana. Me parecía bien porque así podemos vernos. Me cae bien y todo eso, pero invitarle una semana a mi casa me parece un poco demasiado por ahora. Especial porque estoy de vacaciones y no quiero estar 24 horas con él. Creo que puede agobiar, no él pero la situación, es simpático, cuando estamos siempre me rio y me siento bien
Entonces su amigo ahora no puede alojarle, y él me ha llamado para preguntar qué hacemos. Claro, lo ha comentado esto de manera indirecta, pero quiere saber si puede quedarse conmigo. No sé qué hacer. ¿Le digo que no? Él no puede pagar un hotel una semana ahora, es temporada alta. Pero ya tiene comprados sus billetes con Ouigo.
Tampoco me habló mucho de su amigo. No sé si es una excusa para que yo diga que se quede conmigo. Como he dicho, tiene poco dinero.
Si no invito, tengo miedo que se termina todo entre nosotros. No tengo excusas, vivo sola y estoy aquí. Pero vernos cada día una semana no tengo muchas ganas. Lo más que hemos estado juntos fue en Semana Santa, cuatro días. Y fue todo bien, claro.
No sé si es porque he leído muchas historias mala de amigas, familias y compañeras del trabajo —de engaños, traumas, decepciones— que ahora pienso mal. Quiero decir que él no me ha mostrado nada malo claramente.