Necesito consejo: mi pareja da por hecho que tengo que hacer de chófer y no sé cómo gestionar la situación
Para poner un poco de contexto: me saqué el carnet de conducir hace muy poco y todavía estoy cogiéndole el tranquillo al coche. Además, el cambio ha sido importante: aprendí a conducir en un gasolina moderno y ahora llevo un diésel de 2002, que se siente completamente diferente.
Mi pareja nunca tuvo interés por el mundo de los coches ni por sacarse el carnet porque trabajaba desde casa y no lo necesitaba. Sin embargo, hace poco le cambiaron las condiciones del trabajo y ahora tiene que ir a la oficina tres días a la semana.
El problema es que, desde donde vivimos, tarda alrededor de una hora y media en transporte público. Desde el primer momento en que supo que tendría que desplazarse, dio por hecho que yo le llevaría y le recogería en coche.
Yo le expliqué que quería ir poco a poco. Acabo de empezar a conducir sola y no tengo ninguna prisa por lanzarme a hacer recorridos complicados. Mi idea era empezar moviéndome por mi barrio, luego ir ampliando zonas y, cuando me sintiera preparada, atreverme con una de las autovías más transitadas de Madrid.
La semana pasada mi padre pudo acompañarme en esos trayectos. Él iba a mi lado guiándome y eso me dio bastante seguridad. Aun así, no me siento preparada para hacer esa ruta completamente sola.
Y, sinceramente, fue una semana muy dura. Cada vez que me bajaba del coche salía temblando, con todos los músculos completamente tensos. El nivel de estrés era tan alto que terminé agotada física y mentalmente.
Esta semana mi padre ya no puede venir conmigo, así que he decidido poner un límite. Le he dicho claramente a mi pareja que no me siento segura para hacer ese recorrido sola y que, por ahora, no quiero hacerlo.
Sé perfectamente que tengo que ganar confianza conduciendo y que no puedo depender siempre de mi padre. Pero también creo que tengo derecho a aprender a mi ritmo y no obligarme a hacer algo que ahora mismo me supera.
El problema es que mi pareja se ha enfadado. Dice que no está dispuesto a perder tres horas al día en transporte público. Incluso ha llegado a decir que va a gastar dinero de los ahorros que tenemos para la hipoteca en Uber porque se niega a utilizar el transporte público.
Lo que más me sorprende es que ni siquiera ha probado a ir un solo día en transporte. Directamente lo ha descartado.
Yo le he dicho que esto no tiene por qué ser blanco o negro. Que quizá algunos días pueda llevarle yo cuando me vea capaz y otros tenga que ir en en transporte público. Pero él no quiere contemplarlo. Dice que pasar tantas horas entre trabajo y desplazamientos hará que caiga en depresión.
Ya no sé cómo hacérselo entender.
Él trabaja ocho horas. Yo solo tengo turno de tarde, pero este horario me está destrozando.
Para que os hagáis una idea: tengo que levantarme muy temprano para llevarle a las siete de la mañana. Entre el tráfico, vuelvo a casa sobre las nueve. Apenas puedo descansar un poco porque hacia las doce tengo que comer para salir otra vez a recogerle antes de entrar a trabajar. Llegamos a casa alrededor de las cuatro de la tarde y prácticamente tengo que prepararme para irme a mi propio trabajo.
Siento que toda mi rutina gira alrededor de facilitarle el desplazamiento cuando, en realidad, esto es algo completamente opcional. Él sí tiene una alternativa para llegar a la oficina, aunque sea más lenta. Yo, en cambio, estoy soportando un nivel de estrés enorme conduciendo por una ruta para la que todavía no me siento preparada.
¿Cómo abordaríais esta situación con vuestra pareja?
Gracias 🫂
