Ya que en tu texto mencionas que tú hija necesita ir a terapia psicológica, me gustaría darme mi visión como psicóloga. Sería bueno que lo leyeras con calma.
Desde una perspectiva psicológica, en lo que compartes se perciben dos cosas importantes: por un lado, el dolor y la preocupación que sientes por tu hija, y por otro, una dinámica de mucha tensión en la relación.
A su edad, es esperable que necesite más autonomía. Cuando esa necesidad se encuentra con mucho control, a veces lo que aparece no es tanto un problema de “mentira” en sí, sino dificultades para encontrar un espacio donde poder ser honesta sin miedo a las consecuencias.
Quizá podría ser útil preguntarte: ¿en qué medida tu hija siente que puede decir la verdad y seguir manteniendo el vínculo contigo? ¿O siente que si lo hace, puede perderlo?
Sobre la posibilidad de que ella necesite terapia, en este tipo de situaciones, muchas veces no se trata de que una sola persona tenga “el problema”, sino de cómo se está dando la relación. Por eso, en lugar de pensar solo en terapia individual para ella, ¿te has planteado la opción de un espacio terapéutico familiar?
Por otro lado, la decisión de expulsarla del hogar familiar, aunque se entienda desde el enfado o la frustración, es una medida de mucho impacto. A estas edades, perder la base familiar puede aumentar la vulnerabilidad, no porque vaya a ocurrir algo concreto de forma automática, sino porque reduce su red de apoyo en un momento en el que aún la necesita. En algunos casos, esto puede llevar a depender de entornos o formas de sostenerse que no siempre son las más seguras, incluidas opciones rápidas de ingresos en contextos poco protegidos (creo que no hace falta que ponga ejemplos)
Quizá el punto ahora no sea tanto quién tiene razón, sino qué condiciones pueden facilitar que ese vínculo no se rompa del todo y que ella pueda acercarse sin miedo.
Espero que puedas contemplar la posibilidad de que no lo habéis hecho del todo bien con vuestra hija, y que pueda haber espacio para el entendimiento. Y si no, espero que tu hija encuentre su propio camino y sea feliz. Para ella no tiene que haber sido fácil.