Hola chicas llevo un tiempo pensando en escribiros pero por A o por B siempre me echaba atrás. Aunque hoy he tenido un encontronazo con la madre de un alumno y creo que ya va siendo hora de que sepáis cómo es la educación (si as eso se le puede llamar educación) de algunos niños de hoy en día.
Soy tutora de una clase de 4º de primaria (9-10 años) y aunque entiendo que los tiempos cambian y la infancia no es lo que era en mi época, creo que algunos padres lo están haciendo realmente mal.
Y pongo este post en gordofobia porque, entre otras muchas cosas, el tema del peso, la imagen, la belleza (o el concepto que se les inculca de belleza)… es terrible. En mi caso soy una mujer curvy y no tengo problema ninguno con ello, pero se ve que para algunos de ellos el hecho de que yo esté gorda supone algún tipo de inconveniente o motivo para mofarse de mí.
Siempre he basado mis clases en el respeto y en que todos aportemos a cada tarea o proyecto, pero resulta que este curso (el primero que tengo mi plaza) he tenido que tirar del mal genio y el convertirme en una profesora estricta para poder lidiar con el 80% de mis alumnos. Porque los primeros días me harté de escucha mugidos desde cualquier punto de clase, o que en medio de una clase de matemáticas alguno levantase la mano para preguntarme si me gusta estar gorda. Les he intentado explicar en repetidas ocasiones conceptos como la autoestima, el body positive… pero lo único que he conseguido es que salté algún gracioso de turno a decir que eso son tonterías. Sé que son pequeños para entenderlo pero las bases que tienen no valen para nada.

Veo niñas preocupadísimas porque no están delgadas, hablando entre ellas de que se van a poner a dieta y cosas así, niños llamando culo gordo a diestro y siniestro o viendo a una compañera comer un bocadillo y meterse con ella porque se va a poner ‘como la profa’.
No es algo puntual, es general, y por ello mi rutina ahora es no pasar ni una. ¿Qué es lo que he conseguido? Pues que en lo que va de curso varios padres y madres indignados me hayan citado para una tutoría para echarme en cara mi mal carácter porque ‘he castigado a su hijo por hacer una simple broma’. No son bromas cuando las repites como un mantra, y tampoco son bromas cuando hacen daño a los demás.
Estamos educando a los niños en una libertad que se basa en que ellos mismos creen sus propios principios, y está muy bien, si no fuera porque esos principios morales los sacan de internet, de la televisión, de juegos llenos de violencia… Como profesional de la docencia estoy muy dolida con todo esto.
Un abrazo a todas.