Hola a tod@s, siempre os leo y por fin hoy me he decidido a escribiros para contaros lo que me está pasando… os lo voy a resumir mucho; soy una de esas parejas que se ha separado durante el confinamiento.
Mi pareja y yo, de unos 35 años de edad, llevábamos casi 7 años juntos, nos casábamos este mes y por el Covid19 lo tuvimos que posponer a octubre.
No os voy a decir que todo era maravilloso hasta el confinamiento, porque no es cierto, pero ahora he podido ver su verdadera cara y aunque me duela en el alma, ver la persona que realmente es y yo no quería ver, o confiaba en que, si yo ponía de mi parte, él podría cambiar.

Después de dos semanas de confinamiento empezamos a discutir por todo…, por suerte yo he teletrabajado, él no, y he estado ocupada casi todo el tiempo… pues bien, él empezó a enfadarse conmigo por cualquier estúpido motivo, a gritarme, a insultarme y a tratarme con un desprecio desproporcionado. Después de las discusiones donde yo acababa llorando como una magdalena (porque no entendía porque me trataba así) él se iba durante horas fuera de casa (si, se saltaba el confinamiento) y pasaba dos o tres días ignorándome por completo en casa, como si yo fuera una apestada.
Yo le pedía por favor que hablara conmigo y él no hacía más que tratarme peor, gritarme, echarme de la habitación, me llegó a dejar en dos ocasiones diciéndome que no me soportaba y que no quería seguir conmigo y me amenazaba constantemente con que o “ me portaba bien” o cancelaba la boda. Uno de los motivos por lo que él más se enfadaba conmigo era el sexo, él quería sexo todos los días… llegó a recriminarme que “solo” habíamos tenido sexo 14 veces en mes y medio y que si seguíamos así… me iba a dejar. Yo solo lloraba y estaba encerrada en la habitación, teletrabajando, porque llegó a decirme “que le molestaba oírme trabajar” y que él no tenía que aguantar “vivir en una oficina”.

Las últimas dos semanas fueron un infierno, él se iba por ahí con sus amigos y yo me quedaba en casa llorando, deprimida, triste, con ansiedad y saliendo sola a pasear (en los horarios permitidos). Un día, no pude más y fui a hablar con él, me echó de la habitación, al día siguiente me dijo que yo me tenía que ir de casa, y que no tardara mucho en irme pues “no quería vivir con una ex”.
Me dijo que no me soportaba, que todo le molestaba de mí y que sabía que si nos casábamos a los dos meses nos íbamos a separar. No fue solo lo que dijo, si no con el desprecio y la indiferencia con la que me lo dijo… en ese momento, en esa conversación, lo vi claro, no iba a cambiar y yo no me merecía eso. Ese día comencé a empaquetar mis cosas, busqué un piso con la enorme suerte de encontrar uno disponible y que me podía permitir… y mudar en una semana (si fuera creyente diría que Dios vino a verme).
Volví a terapia, online, (empecé terapia semanas antes del confinamiento con el fin de “estar mejor” para que él y yo pudiéramos estar bien) y la psicóloga me “diagnosticó” dependencia emocional… Es muy duro darse cuenta de que la persona que iba a ser tu marido no te respeta, te desprecia y no te quiere (esto no era amor), tener que irte de tu casa y cancelar una boda en un periodo de tres meses.
Hoy hace un mes de esa conversación y aunque lo estoy pasando francamente mal… espero dentro de un tiempo poderos contar que fue la mejor decisión que pude tomar.