Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Os cuento algo que me pasa y me preocupa, aunque sospecho que nos pasa a muchas madres.
Mi niña tiene cuatro añitos y es un amor, pero como todo niño que se precie, también tiene rabietas que no se sabe por qué, mañanas que se levanta con ganas de liarla, no querer desayunar, no gustarle ningún dibujo que le pongo en la tv mientras (pero querer ver algo) y empezar a decir «mamá» llorando sin decirme qué quiere.
Me desquicia muchas veces a lo largo del día…
Su padre y yo estamos separados, pero nos llevamos bien, no por ella solamente sino porque somos dos adultos con la madurez suficiente como para no guardar rencores y quedarnos con todo lo bueno…
Ella es una grandísima parte de «lo bueno»
Nuestro mejor proyecto de vida, el recuerdo viviente del amor que nos unió.
Pues resulta que tenemos la custodia compartida, pero él entre semana no puede ocuparse de ella por su trabajo, solo la llama a diario por videollamada.
Los fines de semana se va con él, los viernes él la recoge y la trae los domingos sobre las ocho.
Bien, más o menos a mitad de semana ya estoy deseando que llegue el viernes… para poder desconectar la cabeza y disfrutar de la vida haciendo cosas que con ella es imposible.
Llega el viernes, la llevo al cole por la mañana y ya me «despreocupo» hasta el domingo pero… llega la hora a la que tendría que recogerla si no se fuera con su padre y siento como una punzadita.
La echo de menos. Me gustaría abrazarla, comérmela a besos y pasar la tarde con ella en el parque …
Salgo por ahí y veo niños con sus padres… otra punzadita en el corazón, me gustaría tenerla conmigo… y así a cada hora que paso sin ella.
¿Qué estará haciendo? ¿Habrá comido ya? ¿Habrá echado siesta?
Pum, WhatsApp a su padre preguntando.
Me gustaría poder observarla por una ventanita invisible donde quiera que esté.
Y me siento mala madre por desear que llegue el viernes y «librarme» de ella dos días y medio…
Necesito que mi mente descanse, lo de desconectar de ella es imposible.
Puedo hacer todo lo que hacía cuando no la tenía… me siento libre y me siento mal también.
No sé qué me pasa…
