Mi marido y yo tenemos hijos de anteriores relaciones: un hijo cada uno, y además una hija en común. Viven los tres con nosotros en custodia completa. Yo siempre he intentado que todo sea lo más neutral posible, tratándolos igual a los tres, porque creo que es lo justo.
El problema viene por parte de mis suegros. Desde pequeños siempre llegaban cargados de cosas solo para el hijo de mi marido, dejando al mío mirando, e incluso también a la pequeña que tenemos en común. A mí me dolía muchísimo, aunque mi marido siempre me decía: “piensa que así tenemos un gasto menos”.
El año pasado pasamos una época económica complicada. Mientras mi suegro le traía a su nieto chándales de 300€, mi hijo se conformó con ropa de 50€ y mi hija con una muñeca barata. Yo me mordí la lengua, pero por dentro estaba hecha polvo.
Este año, con la vuelta al cole, ya exploté. Les compré el material escolar a los tres y les dije que esa semana iríamos también a por ropa nueva. Pero al día siguiente, el hijo de mi marido me pidió apuntarse a fútbol: matrícula, seguro, equipación… lo pagué todo. Les expliqué que la compra de ropa tendría que esperar una semana más. Mis hijos lo entendieron, pero él se enfadó diciendo que no podía esperar.
Hoy, lunes, vino mi suegro a buscarlo y volvió con él cargado de ropa nueva, de marca, y ni una sola prenda para mi hijo ni para nuestra hija. No pude más y me puse a llorar. Mi marido volvió con la misma frase: “piensa que ya nos hemos quitado uno de encima”.
El problema no es que su padre le compre cosas a su nieto, eso lo entiendo. Lo que me duele es que siempre se desplace a los míos. Prefiero mil veces apretarme el cinturón yo y comprarles a los tres por igual, que vivir con esta sensación de desigualdad.
Cuando intento explicarlo, mi marido me contesta que estoy loca y que no sé agradecer lo que su padre hace por “nuestra familia”.
coregido por wls para facilitar su lectura**
