Buenas.
Es la primera vez que recurro a un foro, pero necesito consejo y no quiero hacer participes a mis amigos de mis problemas conyugales.
Os pongo en contexto. Llevamos siete años juntos, y este año, aunque estoy opositando, me ha salido un trabajo medio-qué fuera de nuestra ciudad. Él siempre ha sido muy independiente, antisocial y poco dado a los esfuerzos, pero me ha querido y me ha apoyado todo lo que ha estado en su mano.
Al principio, lo que teníamos me era suficiente (yo también soy muy independiente), pero el tiempo pasa y yo necesito más de él. Necesito que se sienta parte de mi familia, que quiera vivir conmigo (o, como en este caso no se puede, por lo menos, que, cuando tenga un día de descanso, le apetezca desplazarse a gastarlo juntos)… Llevamos nueve meses separados y solo ha venido a verme dos días, en los cuales ni se quedaba a dormir (no está cómodo durmiendo fuera de su casa, dice) y uno de ellos vino prácticamente obligado por mí. Vaya, que si no es porque yo voy, no nos hubiéramos visto prácticamente nada. Y, si tengo suerte al opositar, la relación, si no se acaba, seguiría a distancia, así que… yo que sé.
Desde hace dos años yo le he estado pidiendo más y a causa de eso se han originado muchas discusiones. Discusiones que, cada vez, son más frecuentes. Le digo que su pasotismo me hace sentirme poco querida, que no entiendo que prefiera vivir con sus padres a arriesgarse un poco y vivir conmigo y él me dice que solo creo que mi manera de hacer las cosas es la correcta y que tengo que ser más tolerante. Pero, coño, es que él tiene treinta tacos ya. No sé… No quiero obligarlo a tener una vida que él no quiera llevar, aunque no puedo evitar sentirme dolida porque no le importe estar separado tanto de mí.
El caso es que su pasotismo me está haciendo, o me ha hecho, perder la ilusión por el proyecto de vida que teníamos juntos y creo que quiero dejarlo. Pero, por otro lado, es un chico encantador y creo que, a su manera, me quiere. He intentado dejarlo alguna vez, pero acabamos haciendo el amor y es tan genial que pienso «puede salir bien», y aguanto otro poco más. Soy lo peor. Estoy como una cabra, ¿no?