Prácticamente todos los tíos con los que he estado van por la vida orbitando alrededor del dinero, salvo el último, que aunque fuera un idiota y se portara mal conmigo dejándome tirada, honestamente era muy generoso conmigo y que no se enterase que yo pagaba nada, era el único al que el dinero le importaba un pito.
A mi me preguntan el nombre y al nanosegundo a qué me dedico, no sea que tenga un mal trabajo y no sea acorde a sus altas expectativas sobre mujeres (son todos del tipo que quieren una estudiosa, carrera, buen trabajo, que sea guapa, que sea perfecta y buena en la cama); ya te digo, salvo el último, que era muy humilde y bueno en ese sentido, el resto unos tontolabas cuya única motivación era pasta, estatus y buena imagen.

Y ojo: todos nacidos en barrios obreros, y todos acabando con chonis cuando me hacían la liana con una que aparentaba ser de su estilo y luego enseñaba la patita. Ya lo que me creaban era una desconfianza general en el genero humano masculino, que voy yo a mantener a un vago que solo mira por su ombligo, aunque lo tenga lo gasto en mi y no en nadie que me viene y se puede ir cuando le surja otra más poderosa.
Mis compañeras piensan igual, no necesitamos un macho al lado que encima nos sangre, nosotras los valemos solitas, o buscaremos uno con más poder que no nos haga sentir como un expendedor de billetes