Bueno, trataré de ser breve. Solo necesito soltarlo y saber si estoy mal, porque me considero una persona de mente abierta.
Verán, hace unos meses me vine de México a vivir con mi novio, que vive en un pueblo de aquí en España. Él es diez años menor que yo.
Debo decir que en México no vivía con lujos, pero estaba bien: con mi familia, mi trabajo, mi vida. Cuando llegué aquí, me tocó venirme a vivir con su mamá porque él había estado fuera, acababa de cortar con su ex y estaba pasando un bajón emocional. En ese inter nos conocimos y conectamos.
El problema empezó cuando su madre, para no meterse en una deuda por unas villas, decidió quedarse con un bar. Desde el principio querían que yo me quedara ahí desde muy temprano y currara hasta la madrugada. Me opuse. Ella dijo que me iba a pagar, cosa que ha sido parcialmente cierta: a veces me paga, a veces no, y desde luego no me paga ni de cerca el salario legal aquí (me da 400 euros), con la excusa de que se invirtió mucho en el negocio y hay que esperar el retorno.
Además, en casa colaboro con las tareas: limpio, barro, ayudo… O sea, de vaga no tengo un pelo.
Mi novio al principio estaba entusiasmado. Les dijo que sí ayudaría, pero solo si había horarios decentes (porque su familia es extremadamente trabajadora) y se hacían promociones o cosas nuevas en el bar. Como nada de eso pasó, él se molestó y acabó buscando su propio trabajo. Tampoco cobraba nada ahí, y además en el pasado tuvo unos problemas legales (aunque no fue del todo su culpa), y sus padres tuvieron que hacerse cargo por ser menor. Eso ahora lo usan como excusa para no darle un sueldo.
La situación es que hemos decidido mudarnos en septiembre, como muy tarde. Él está juntando algo de dinero, me dice que tiene una caravana y que lo espere dos meses para vivir ahí. Después, ya alquilaremos algo fijo, porque como muchos saben, los alquileres están por las nubes.
A su madre no le parece del todo bien que nos vayamos. Y la verdad, vivir con ella ha sido incómodo. Sí, nos da comida y techo, pero hay control. Trabajar con ella se ha vuelto tenso, me ha alzado la voz y una vez incluso me dio un manotazo en la espalda. Yo no me dejo, entonces el ambiente se ha puesto feo. Además, por lo que pasó en el pasado, ella cuida a su hijo como si fuera un niño.
Hemos pensado en casarnos más adelante. Yo, sinceramente, no estoy aquí por los papeles. Estoy aquí por él, porque lo quiero. Si no, mañana mismo estaría en mi país. Pero no quiero cargarle la mano laboralmente.
¿Qué opinan? Gracias por leerme. Saludos.
