Antes de nada decir que tengo una carrera, pero como no encuentro nada de lo mío me tuve que buscar la vida, por lo que acabé trabajando en una tienda de dulces y chucherías.
Reconozco que al principio me costó un montón estar entre tantos olores ricos sin picar, pero al final te acostumbras y ya ni te enteras.
El caso es que estoy gorda (93kg) y parece que a la gente le hace mucha gracia que una gorda te atienda en un comercio de dulces.
Que ojo, los que se van a comprar las marranadas que luego se van a comer son ellos, pero me miran de arriba abajo con esa cara de ‘normal que estés así, te pasarás el día comiendo cosas de la tienda’. Pero las miradas son lo de menos, últimamente he recibido comentarios de lo más desagradable.
Una señora mayor me dijo que quizás debería cambiar de trabajo (como si la cosa fuera fácil!!) porque claro, no ayudaba a adelgazar.
Unos niños (no tan pequeños) se daban codazos al otro lado del mostrador susurrando ‘gorrrrda, gooooorda’.
Y ya la última, ayer una chiquita joven me dijo que si no había pensado en ponerme a dieta. Que era una pena, y que la verdad a uno se le quitaban las ganas de comprar chuches al ver que podían acabar como yo.
La de ayer me afectó bastante y tuve que morderme la lengua. No sé si aguantaré mucho más en este trabajo porque cualquier día le suelto un bofetón a alguien. Vosotros qué haríais?