Hola a todas! Esta es una historia extraña y quizás por su rareza me causa tanta inquietud.
Soy una mujer con pareja desde hace un año aproximadamente, vivimos juntos, viajamos juntos, compartimos la vida! Hemos tenido nuestros momentos pero en general es una buena relación, teniendo en cuenta que yo las he tenido bastante tóxicas. Le quiero mucho, me ha dado una estabilidad y muchos buenos momentos de risas y diversión. Un buen compañero.
Ahora bien, ya tenemos una edad y todos tenemos un pasado. La historia no es sobre mi novio sino de un antiguo amor, Matías. Conocí a Matías hace unos diez años (teníamos veintitantos), en Bosnia, en una escuela en las montañas. Estábamos rodeados de buena gente y aquella había sido una gran experiencia. Me enamoré de Matías pese a que me lo negaba a diario. Teníamos como un imán extraño que nos atraía irremediablemente. En aquel entonces yo no tenía pareja pero Matías si, y aunque pasamos por momentos «de tensión» Matías respetó a su pareja. Nos despedimos pensando en que no volveríamos a vernos porque Matías no usaba redes sociales y vivía en otro pais. Lloré camino a casa sin saber por qué, se me encogía el corazón al ver aquella persona desaparecería de mi vida. Regresé a España y continué con mi vida sin noticias de Matías. Al cabo de unos meses recibí una llamada y era él, había dejado su relación y decía que no podía dejar de pensar en mi. Nos enganchamos por teléfono durante un tiempo, pero la vida tenía diferentes planes para ambos. Yo me mudé a la otra punta del mundo y el se centró en una carrera un poco difícil y peligrosa. Mantuvimos el contacto pero después perdió su teléfono y nunca más lo vi por el periodo de dos años.
Cuando regresé a su pais, me encontré por casualidad con una conocida en común. Quedamos para tomar unas cervezas ¿y sabéis qué? Matías estaba en la ciudad. Quedamos los tres y cuando nos vimos pensaba que iba a explotar. Nos intercambiamos los teléfonos, nos dimos un abrazo y nos volvimos a despedir.
Unos meses después Matías consiguió estabilidad en su trabajo y se mudó a unas 7 horas en coche de mi casa. En aquel entonces veía a alguien pero cuando retomamos el contacto lo dejé irremediablemente. Viajé a la ciudad en dónde el se estaba mudando y por fin estuvimos juntos. Fue increíble. Vivimos «una gran historia de amor». Pero ¿cómo lo íbamos a hacer? ¿quien renunciaría a su trabajo? ¿a su pais? ¿cómo me iba a mantener y ser independiente en otro pais? – Volví a España con un retraso, sospechando de un embarazo.
Cuando volví a mi casa, seguíamos hablando mucho por teléfono ¡estaba muy enamorada! buscando la manera de hacer funcionar aquello tan especial. Pero aquel verano Matías comenzó a comportarse de manera extraña… empezó a estar más y más ausente … y al final nunca llegó. Yo no entendía nada. ¿Cómo podía rendirse tan pronto? Fue doloroso.
Durante los siguientes meses recuerdo mucha ausencia de Matías, recuerdo que escribía de madrugada y que su trabajo le estaba comiendo literalmente. Entonces yo volví a el por Navidades, y cuando lo ví «lo encontré extraño». Fumaba mucho y bebía mucho (pero no ese beber de pasarlo bien). Ibamos a acudir a un evento juntos y me dejó tirada sola en medio de la ciudad con un vestido de lentejuelas. A penas me miraba, estaba ausente, lejos. Al día siguiente antes de irme a casa ni se levantó para despedirme, recuerdo que una joven turca que trabajaba en el hotel me dijo mientras me servía un café ¡te mereces más que ese hombre! – pedí un taxi y desaparecí. Matías volvió a escribirme después de unos meses para decirme que estaba acudiendo a terapia y que había dejado de beber.

Borré el teléfono de Matías. ¿Os podeis creer que me lo encontré en un aeropuerto por azar? No puedo olvidar esos ojos sobre mi, sólo queria abrazarlo y corrí en dirección contraria.
Ahora a veces sueño con Matías, sus ojos, su mirada, sus brazos. Ambos estamos en Bosnia, en Kosovo, en África. El se ríe mucho en mis sueños y hablamos como lo hacíamos antes. El lunes soñé que Matías sostenía un bebé en brazos. Ayer un prefijo extraño me llamó por teléfono, después vi un mensaje… ¡era Matías! Me dice que no deja de pensar en mi.
Pero yo ahora ya me despierto al lado de otra persona.
¡Claro! Parte de esta historia es «el recuerdo de un amor de juventud» que me hace sentir rebelde y libre y alocada … pero ¿quién es de verdad Matías? ¿podríamos amarnos sanamente? ¿por qué solo recuerdo su parte buena y divertida? Ojalá pudiese dejar de importarme.