Estos días ha salido en prensa una noticia que me tiene con el alma encogida y es que un hombre mayor se dejó olvidado a su hijo de acogida en el coche y el niño falleció.
Solo de escribirlo me dan ganas de llorar. Me parece una tragedia tan inmensa que no puedo ni imaginar el dolor que deben estar pasando.
Lo que me ha removido por dentro no es solo la noticia sino los comentarios que he leído en redes y medios. Gente diciendo barbaridades juzgando con una facilidad que da miedo, como si nunca se hubieran despistado o fueran inmunes a un fallo humano.
Yo no defiendo que no se investigue pero cuando parece que todo apunta a que fue un accidente (el hombre tomaba medicación…), me cuesta entender que lo estén machacando así en lo legal y en lo moral. Hablamos de una familia que llevaba años acogiendo a niños, que había cuidado antes de la hermana del niño, que lo hacían por vocación. ¿De verdad alguien cree que este señor quería hacerle daño? ¿Que se levantó ese día con ganas de arruinarse la vida?
Vivimos en piloto automático con el cerebro lleno de cosas. Nos despistamos al salir de casa, nos dejamos las llaves, nos equivocamos de día con una cita… Y sí esto es infinitamente más grave, pero no puedo evitar pensar que un despiste así, en un mal día con una pastilla nueva o un cambio de rutina le podría pasar a cualquiera.
Lo único que quizás sí me hace dudar es la edad. El hombre tiene 72 años. Y aunque cada persona es un mundo y hay gente que está fenomenal a esa edad quizá sí habría que replantearse si hay un límite razonable para acoger a niños tan pequeños.
No sé se me parte el alma por todos. Por el niño, por sus padres biológicos, por esa familia que quiso hacer algo bueno y ahora vive una pesadilla.
Y me da miedo esta necesidad que tenemos de buscar culpables inmediatos, de lapidar sin saber, de no dejar espacio al dolor ajeno. ¿Qué pensáis vosotras?
