Nunca había pensado que nos ocurriría a nosotros. A los de la historia de amor más envidiada por nuestros amigos. A los que todo el mundo flipa cuando les explicamos cómo nos conocimos y dicen: ¡uala! Es para hacer une película!
Nunca hubiera pensado que mi hija antes de empezar el colegio, lo haría con sus padres separados. Que cuando sea mayor, no pueda tener el recuerdo de cuando sus padres estaban juntos y felices. Por suerte a su hermano, le quedará algún resquicio, aunque sea de la peor época. La mejor, la de nuestras vacaciones, viajes e ilusiones, tampoco las podrá recordar.
Tampoco me habría imaginado que acabaría de esta manera. Él, que siempre había dicho que conmigo jamás haría lo que hizo con su ex novia. Yo, que siempre le decía que es fácil conocer a otra persona y enamorarse, y él que siempre respondía que eso es porque lo buscas y que no está justificado. Nosotros, que nos habíamos prometido que el día que eso ocurriera nos lo diríamos dignamente y no pasaría nada.
Tampoco pensaba que dolería tanto. Aunque no sé qué es lo que más me duele, si el hecho en sí, o que a la vez me estuviera prometiendo el oro y el moro.
La de veces que lo noté frío y distante, se lo dije y él negaba una y otra vez que había dejado de quererme. La de veces que le puse en bandeja dejarlo y hacerle entender que es lícito que el amor se acabe. La de veces que me he mirado al espejo y he visto una cara bonita y he sentido que cuando él me mira veía a alguien horrible. Lo engañada y dolida que me siento ahora.
Mi mente no comprende. No entiende porque, porque esas veces que se lo puse en bandeja no dijo que sí. Porque cuando ya lo había pillado seguía mintiendo. Porque, si sabe que eso hace tanto daño, me lo ha hecho. Este dolor sólo se le hace a alguien a quien odias con mucha fuerza. No entiendo que hay allí fuera para hundir a dos niños maravillosos y una mujer que te adora.
¿Por qué ahora?¿ahora que los niños ya empiezan a ser grandes e independientes y nos dejan tiempo para nosotros? ¿Por qué ahora que tengo trabajo y podemos hacer miles de cosas juntos? ¿Por qué, si ahora apenas discutimos? ¿Por qué no me ha explicado lo que le ocurría y hubiéramos encontrado una solución (aunque fuera dejarlo) pero honestamente? ¿Por qué ahora que casi teníamos superados todos nuestros baches? ¿Por qué si follábamos casi cada día? ¿Por qué ahora que estábamos empezando a vivir? ¿Por qué ahora está todo el día llorando por las esquinas? ¿Por qué, por qué y por qué… ?
La de veces que os he leído y he pensado que desesperado hay que estar para desahogarse en un foro y ahora lo único que se me ocurre es hacerlo a mí. La de veces que he comentado en vuestras historias intentando ayudar y viendo clarísimo que lo que yo decía era el mejor consejo que podía dar. Y ahora, no sé por dónde empezar. No sé como ordenar todo este desorden y lo peor de todo, yo sola. Yo, aquella empoderada que su sueño era ser madre soltera y no lavar calzoncillos jamás, rota de dolor porque veo sus maletas delante de la puerta…