Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Una pesadilla de suegra
Se perfectamente que esto suena a como son la mayoría de las suegras, pero en realidad a la mía se le va la mano y ya me tiene al borde. Ha acabado con mi paciencia y es que, si bien antes yo solía llevarla con bastante gracia, ella ha intensificado su impertinencia y como estoy embarazada, lo encuentro bastante delicado.
Antes ella siempre tenía algún comentario malintencionado o algún chisme que decirme, ya mi pareja me había advertido de ella (si, su propio hijo me dijo que intentara mantener distancia ya que la doña es muy conflictiva) pero eso fue al principio de nuestra relación, que ha evolucionado mucho al punto de que vamos a tener un bebé y es difícil a este punto mantener distancia. Sí que no somos amigas cercanas ni nada por el estilo, pero coincidimos en las reuniones familiares, ella visita la casa (a menudo sin invitación o previo aviso) nos tenemos en redes sociales y para hacerme entender, hay contacto.
Y es que es la mamá de mi marido.
Desde que la conozco me dice (a mí y a todos) comentarios que a mí parecer están fuera de lugar: que si a su hermana le pareció que mi atuendo era muy vulgar, que si a hijo no le gustaba como yo cocinaba, que si su madre me consideraba inmadura… no soy de piedra, todos estos comentarios tóxicos me molestaban, pero me esforzaba por no dejar que me afectaran demasiado y ciertamente no permitía que influyeran en mi relación o en mi como persona (y es que me daban ganas de arrancarle la cabeza pero eso hablaría muy mal de mí).
Ahora que hace lo mismo, cuando yo tengo más de cinco meses de embarazo, he dejado de verlo con la misma gracia y paciencia porque me parece muy delicado. Mi embarazo no ha sido fácil, ella está más que al tanto de esto ya que le encanta estar transmitiendo información de aquí para allá, y no solo no se ha preocupado en ahorrarme disgustos, si no que parece estar esforzándose en hacerme sentir mal, esto me enfurece y me pone muy mal, triste, porque obviamente no le interesa el bienestar de mi bebé, su nieto, entonces ya no estamos hablando de una señora toxica y chismosa sino de algo más profundo. Una persona mala.
Hace unos días subí una foto en la oficina (hago teletrabajo y de vez en cuando me corresponde ir a presentar reportes, pero por lo general trabajo en casa en pijamas), y ella me dejó un comentario en una foto que literal decía “nunca has trabajado, ¿lo vas a hacer ahora que estás embarazada? Jajaja”. He trabajado toda mi vida, ciertamente desde que estoy con su hijo, nunca he dejado de hacerlo. Que ella sea una arcaica e ignorante que no entiende que es el trabajo remoto no es mi problema.
Luego en una reunión que coincidimos me comentó que ella y sus amigas han estado discutiendo que he ganado mucho peso. Hace mucho eso, involucrar a alguien más en sus malos comentarios. No estoy segura de sí es para no verse mal solo ella, o es con el único propósito de hacerme sentir peor. Por lo avanzado de mi embarazo ya tenemos un montón de cosas para el bebé, como fórmula en caso de que no me vaya bien con la lactancia. Hace unos días estuvo en casa y me dijo que necesitaba una formula y algo de ropa y pañales para un niño con necesidad en su comunidad y que su hijo le había pedido que yo se las entregara. Seleccioné algunas cosas, se las di un poco contrariada de que mi marido no me hubiese notificado nada (no lo consulté porque él estaba trabajando y no puede atender el teléfono) y cuando el volvió a casa y salió el tema, resultó que no tenía idea de lo que yo le estaba hablando. Ni siquiera había hablado con su madre. Yo estaba iracunda, porque sin duda entiendo que hay personas que no cuentan con las mismas posibilidades y estoy más que abierta a ayudar, pero la mentira y la alevosía de sus acciones es algo que simplemente no puedo entender. Ver qué puede sin inmutarse quitarle cosas a su propio nieto a punta de mentiras y engaños ya me parece el colmo.
No sé si el embarazo me tiene más sensible o por el contrario en el pasado soporte demasiado, pero sí que estoy segura de que no quiero a mi bebé cerca de esa energía. Como les he dicho, poner distancia es muy difícil, por lo que estoy evaluando cual ciudad sería la mejor para mudarnos una vez que nazca el bebé, a este punto no la quiero ver ni en pintura, y por suerte mi marido me apoya. Lo que les da una idea de lo conflictiva que es esta señora.
