Holi, compañeras
Os escribo porque creo que mi vida desde los 18 años ha sido una serie de terror, como para que la sacasen en Netflix. Desde el año pasado, siento que los recuerdos de los fantasmas de relaciones pasadas, han llamado a mi puerta, por lo que necesito escribiros por aquí, para ver vuestros comentarios o consejos. Se acepta de todo.
Soy una persona que desde los 17 años ha tenido relaciones tormentosas y de mierda, para qué engañarnos, hasta que llegó alguien que parecía ser una persona normal y corriente.
Es enero de hace años, decido volverme de Granada y descargarme Tinder en mi ciudad. Ahí fue cuando conocí al protagonista de esta historia. Empezamos a hablar mucho por ahí y luego por Instagram, luego Whatshap y después quedamos para conocernos. Era el típico al que su ex lo había dejado destrozado; loca, celosa, insegura… Creo que ya todas nos conocemos esa historia. Como persona que habían mentido cuarenta mil veces en sus anteriores relaciones, desconfiaba un pueblo y parte del otro, respecto a lo que pudiese sentir por mi. Después, vinieron muertes familiares, de amigos…y un accidente. Fue ahí cuando sentí que me empezaba a enamorar de él (creo que me encantaba el drama desde bien chiquita). Pero como en todas las historias de drama, no empecé a salir con él, si no que me volví a descargar Tinder y a conocer más gente (según mi cerebro, era para no pasarlo mal con alguien que de verdad quisiera).
Pasaron los meses y me fui dando cuenta que de verdad quería estar con él, empezamos a salir dentro de una relación abierta y apareció gente de mi pasado. Cerramos la relación después y un precioso día, decidió mentirme.
A partir de ese momento, mi yo desconfiado lo cuestionaba TODO, absolutamente TODO, hasta lo que estaría pensando de mi, si estaría hablando mal de mi con alguien, etc. Me volví una loca obsesionada con que no hablasen mal de ella, con que no me volviesen a mentir. Aún así di veinte oportunidades y me siguió mintiendo. La verdad, es que nunca entenderé porqué me mintió en vez de decirme la verdad (con lo fácil que era).
Después de un tiempo de discusiones, reconciliaciones, y de creer que le podía perdonar cualquier cosa que me pudiese hacer, llegó el verano de la cuarentena. Le empezó a gustar alguien más y me pidió un tiempo. En ese momento, la parte de mi que yo conocía, se esfumó, desapareció, para convertirse en la persona que él quería. Empecé a cambiar gustos, mi personalidad, cosas que hacía mal para él, etc. Dejé de ser yo para que nuestra relación tuviese una oportunidad, pero no sirvió de nada, puesto que después de meses de incertidumbre y frustración, por no poder poner límites a ese tiempo, por no saber cuánto tiempo sería… me dijo un buen día que sí, que lo habíamos dejado. Es gracioso, porque en esos meses seguimos quedando algunos días, pasaba lo que pasaba y mis esperanzas crecían, solo que esas esperanzas (y yo no lo sabía) era que me iba a estampar pronto contra un muro. Aún así, yo me seguía culpando por cómo empezó todo y decidí seguir ahí, luchando a muerte, porque realmente «le quería». Otros meses después, conoció a su actual pareja y dejó de hablarme (ni siquiera podíamos hablar como amigos, puesto que me dio una patada que se notó hasta en Madrid).

Decidí hacer contacto cero, porque no podía más con la situación, había podido con una, pero con dos… Así que lo que pensé en esos momentos fue que no merecía la pena para él y que se había acabado, que la puerta que no había cerrado meses antes, debía cerrarla yo. Pero… al cabo de un mes o dos, volvió y rompió el contacto cero. Luego nos enfadamos y volvimos al contacto cero, hasta que la menda, decidió hablarle pasado un tiempo, por si acaso se le había pasado. Pero no, me seguía teniendo una rabia e ira, que nunca entenderé.
Pasó el tiempo, empecé con alguien para olvidarle y seguía teniendo en la cabeza que quería ser amiga suya (siempre me gustó el drama, ya lo he dicho al principio). Di innumerables oportunidades a nuestra amistad o lo que quedase de ella y aún así recibí la nada.
Un buen día, alguien, la llamaremos Pepita, empezó a hablarme de él, de si likes, pollas en vinagre, que si se lo había encontrado… Digamos que intenté olvidar el tema, que yo ya estaba con otra persona (no con la que empecé para olvidar, si no alguien que volví a conocer por casualidad). Y se montó la de dios, de repente, me vi envuelta en algo que no habría querido ni en mis peores pesadillas, y todas esas palabras que me dijeron, se me quedaron clavadas.
Volví a tener pensamientos relacionados con todo lo que había vivido, recuerdos de mierda, y se volvió a reabrir la herida, que estaba casi cerrándose.
A partir de ahí, empecé a vivir mi vida pero también la de las personas que me habían hecho daño. Quería saber de ellos, y me daba igual hacerme daño que no hacérmelo. Me sentía culpable por lo que decidí en su momento con las redes sociales y no me lo perdonaba, aún sigo sin perdonármelo, aún sigo a veces viendo redes y deseando que la otra persona esté feliz, aunque a mi me hayan dejado destrozada. Me siento culpable porque tengo pareja y se está comiendo todos mis traumas y heridas sin cerrar ni sanar del todo y, lo peor, es que después de todo, si un día viniese Pepito a decirme que quiere ser mi amigo, no lo dudaría.
¿Vosotras qué haríais? ¿Cómo dejaríais de querer saber de él, de querer verle en fotos? ¿Haríais lo mismo que yo? ¿Cómo cerraríais esa etapa de vuestra vida? Solo quiero vivir mi vida tranquila. Sé que a las personas no se les puede olvidar, no hay una jeringuilla que te puedan inyectar para olvidar tus recuerdos (no como en la película de «Olvídate de mi», por lo que tenemos que vivir con el recuerdo y aprender a vivir sin ellos, perdonarnos a nosotros mismos, a nuestra parte del pasado… Pero realmente eso son frases de Mr. Wonderful.
Así que, se abre la veda.
Muchas gracias por leer hasta aquí a quien lo haya leído.
Besitos