La primera semana de diciembre fuimos a un hotel a la costa del sol a celebrar nuestro primer aniversario. Íbamos a cenar y después a pasar la noche.
Nos dejamos una pasta ya que era un hotel de 5 estrellas de Marbella que yo estaba antojada de conocer y unos niños nos arruinaron la celebración.
Llegamos por la tarde y dejamos las cosas en la habitación, fuimos a dar un paseo por el puerto y luego a la habitación a prepararnos para la cena.
Una vez sentados en nuestra mesa, una familia con 4 niños, el mayor tendría unos 10 años, se sentaron en la mesa que estaba tras de mi. Todo normal, hasta que los niños empezaron a aburrirse y a jugar, primero bajándose de las sillas y correteando alrededor de la mesa, algún camarero les llamó la atención y volvieron al asiento, a mi ya me tenían un poco nerviosa. Como no podían levantarse de la mesa, empezaron a lanzarse comida, los padres no le echaban demasiada cuenta, con la mala suerte o la buena puntería de uno de ellos que coló una bola de miga de pan en mi copa de champagne .

Cuando vi que mi marido se descojonoba ya me pudo el cabreo y le dije a los padres que hiciesen el favor de estar atentos a los hijos, qué si les parecía normal esa actitud. No os creáis que se enfadaron, lo arreglaron diciéndole a los niños que se estuvieran ya quietos y santas pascuas.
A los niños no se le ocurrió otra cosa que empezar a arañar los platos con los tenedores, cosa que no soporto, le dije a mi marido que si no pensaba quejarse, y su respuesta fue que eran niños que no me alterara tanto.
Del cabreo me fui a la habitación sin haber terminado la cena.
Mi marido llegó al ratito, había hablado con el meitre, y me dijo que lo había solucionado, que podía volver a bajar, pero la verdad que ya se me quitaron las ganas.
Ya no solo estaba molesta por la educación de esos niños, si no porque no me sentí apoyada por mi marido. Desde entonces no estoy bien con él, tenía mucha ilusión por celebrar el aniversario y me lo estropearon.
De verdad que hay gente que no debería tener hijos si no va a saber educarlos.