Con este tema me estreno en el foro y la verdad es que, llega un punto en el que no puedo más con ésta situación.
Hace cosa de 3 años, conocí a un chico al que llamaremos G, mediante una amiga por ahí en octubre del año correspondiente(?). Durante los primeros meses nos fuimos conociendo, quedábamos en grupo y oye, yo pensando que era un crío (porque en su día yo tenía 19 y él es 2-3 años menor, tenia 16) pues meh, conversaciones cordiales pero a medida que hablábamos de gustos y similares, coincidíamos en muchas cosas, y en las que no, poníamos interés el uno por los temas del otro. De ahí nació una bonita y sincera amistad, a parecer, pues era de estas en las que no te importaba estar todo el día fuera, caminando, sin hacer nada más que hablar. O jugando con la play, y más cositas frikis y monas. Pero bueno, llegaron las fechas de mayo, exámenes finales de curso, y cada uno se desperdigó a su manera y de forma natural. Simplemente se perdió el contacto.
Pues hace poco, más o menos también a finales de este 2015, volvió a ponerse en contacto conmigo vía Whatsapp, y volvimos a hablar como en los viejos tiempos, quedábamos y era como si no hubiera pasado el tiempo ni la distancia; la misma afinidad, incluso más puesto que ambos habíamos madurado en esos dos años y era increíble. La cosa es que, una noche como otra cualquiera, estábamos en la calle los dos solos, hablando hasta las 2-3 de la madrugada, pero ninguno se quería ir a casa así que improvisamos y dijimos de irnos a la mía a ver películas de miedo. Y no. No pasó «nada»… Pero esa noche me di cuenta que empecé a sentir más que una amistad por G, pues tuvimos una cercanía de estar juntos en el sofá, abrazados, que poco más nos faltaba para estar el uno encima del otro en modo manta, y fue todo como súper cuqui y similares.
Hasta ahí, todo bien.
El problema comenzó cuando, siguiendo con nuestra relación de amistad, volvimos a quedar una noche especialmente para volver a mi casa, ver películas de miedo y juegos de beber. Ahí mi cabeza hizo alarma. Me venía siempre un «…¿Por qué vamos a beber?» y al principio era divertido porque insistía en que me quería emborrachar, que jiji y jaja, con las coñas, y yo estaba en plan «Seguro que pasa algo«, hasta cuando se lo comenté a mis amigas, decían lo mismo, que seguramente era como una excusa para que hubiera un acercamiento mayor.
Y en efecto, pasó. Después de un par de películas de miedo acurrucados en el sofá, estábamos los dos con sueño (sobretodo él), y le dije de ir directamente a dormir, que lo de los juegos lo podíamos dejar para otro momento, pero insistió y nos fuimos a mi habitación. Juegos de beber, que si una oca, que si verdad o reto… La cuestión es que, en uno de estos típicos retos que salen, yo le dije que me gustaba. Así, al menos, me lo quitaba de encima y lo suelto (Tenía que hacer una declaración de amor y dije «Que más da, que pase lo que tenga que pasar»), a lo que él, únicamente se ríe y me abraza. No le doy mucha importancia y seguimos jugando, hasta que al final nos besamos. Y una cosa llevó a la otra… Y nos empezamos a liar.
Nos liamos, no llegamos a «consumar» pero estuvimos un buen rato, incluso con previos, pero por mucha ilusión o calentón que tuviera, el alcohol hizo estragos en mi y tenía sueño, muchísimo, así que bueno, nos fuimos a dormir abrazados y eso.
Al día siguiente todo fue bien, no sé, como si no hubiera pasado nada pero al mismo tiempo, sabiendo y siendo conscientes de lo que pasó, pero por circunstancias de visitas inesperadas, no pudimos hablar de como tratar lo ocurrido. Incluso insistí en acompañarle hasta el metro y usar ese breve trayecto para hablar, comentarlo un poco por encima, pero nada, quería volver solo. Quedamos en que, bueno, no hay prisas, que hay que procesar lo ocurrido que ha sido muy rápido.
¿Hasta ahí bien?
Pues de ese día ya han pasado como… Dos meses y medio. Y no, aún no se ha hablado de lo ocurrido. Bueno, directamente, tengo la sensación de que me evita. Intento hablar con él, sin querer agobiar tampoco pero no sé, le hablaba lo normal que era en nuestra amistad, pero sus respuestas empezaron a ser más cortantes, como más secas. Le di un tiempo de pensar, además de que estaba con los exámenes de acceso y no quería que le fueran mal, ni se distrajera. Así que esperé a que los hiciera. Pero la situación seguía igual… Le he propuesto un par de veces de quedar, como hacíamos siempre pero nada, dice que ya veremos dependiendo de como lo tenga (cuando no trabaja y ya no tiene clases, es un poco raro…).
La cuestión es que no sé que hacer con él, de verdad. Con esta parte de distanciamiento, me está costando mucho reafirmar que es lo que yo quiero. Porque ni siquiera hemos hablado, es que ni eso. Que no me importa si solo se queda en amistad, soy mayorcita para respetar las decisiones ajenas, o que quiere intentarlo, pues joder, estupendo, pero ALGO. Y tampoco quiero ir por whatsapp y decirle «Oye, cuando vamos a poder hablar de lo ocurrido?» porque soy de esas personas a las que no le gusta hablar de cosas series por una pantalla, si no cara a cara.
Y bueno, llevamos como 1 mes casi sin hablar, y las pocas conversaciones que han habido las he iniciado yo y apenas duran unos minutos.
Me considero paciente, y si una persona necesita espacio pues se lo doy, pero si no me dice nada y encima se distancia, ya llega un punto en el que no sé que hacer. No sé si dejarle las cosas claras y, si no queda más remedio, decirle por whatssapp directamente de quedar para hablar, o pasar del tema o qué. Porque me jode. No por el tema amoroso (que tengo 21 años para 22, será que no me queda tiempo) que es solo una parte, si no con la amistad también, porque yo de verdad que le aprecio pero después de esto no sé que pensar… Y que, coño, las cosas se hablan, no se huye de una situación.
¿Alguna sugerencia? ;_;
Y muchas gracias por leer hasta el final, si no cuento toda la historia siento que no es lo mismo y ldfkjglfkjgfk.