Me he separado hace un año del padre de mi hija de 20 años. Estuve mucho tiempo de bajón y me dieron una baja. Fui a la psicóloga durante unos meses y, finalmente, un día el cerebro me hizo click y me convertí en una persona nueva, que se gusta a sí misma y que está de nuevo en el mercado. Me apunté al gimnasio y allí conocí a dos mujeres divorciadas que para nada llevaban la vida de amargada que llevaba yo hasta ese momento.
Comencé a salir algún viernes pero es que a día de hoy no me reconozco, me he vuelto una adolescente. Salgo desde el jueves, sin descanso, me levanto con resaca y a veces acompañada por algún tío que a la ca luz del día no habría elegido. Todo lo que he criticado siempre en la actitud de mi hija, ahora lo hago yo. La verdad es que me lo paso muy muy bien, pero en el fondo creo que yo no soy así, no sé.
