Después del verano me di cuenta de que me había convertido en una yonki del azúcar. Siempre he sido muy de mi vaso de leche con galletas, pero la cosa estaba empezando a tornarse preocupante. Era mi ración de dulce en el desayuno, el café con una galletita después de comer, una magdalena para merendar, y después de cenar, pues un trozo de chocolate.

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Así, iba sumando azúcar y azúcar a mi organismo, y sin darme cuenta, mi cuerpo cada vez me pedía más azúcar. Me sentía como una fumadora, pero con el azúcar. Incluso prefería comer un poco menos, para luego no perdonar mi racioncita de azúcar. Por aquel entonces leí el post de WLS sobre la adicción a la comida que me ayudó a declararme una yonki del azúcar.

Ahí comenzó mi desintoxicación. En internet hay mucha info sobre el azúcar. Según los últimos estudios, si el azúcar fuese descubierto hoy en día, no pasaría los controles de seguridad alimenticia y sería catalogado directamente como droga. No solo eso, está demostrado que el azúcar es más adictivo que la cocaína, amigas.

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Me puse manos a la obra. Mi primer reto era superar los 21 días sugar free. Dicen que el cuerpo necesita al menos 21 días para modificar un hábito, así que ese fue el punto de partida. La primera semana fue horrorosa. Me dolía hasta la cabeza cuando mi cuerpo me pedía a gritos azúcar. Pero intentaba engañarle con cosas que tuvieran azúcar natural como la fruta. Dejé el chocolate, los zumos, los yogures, galletas, bollos, helados, salsas, etc.

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Seguro que vosotras pensáis que no tomáis azúcar, pero si analizáis vuestro dieta, lo hacemos más de lo que pensamos. Porque el azúcar está en todas partes. De hecho algunas teorías sobre el sobrepeso apuntan al azúcar como el gran problema del siglo XXI. El problema de la obesidad no está en la grasa, el problema no está en los hidratos de carbono, el verdadero problema está en el azúcar y en la cantidad de azúcar encubierto que llevan TODOS los alimentos. Estamos inundados de azúcar, nadamos en azúcar sin darnos cuenta.

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Por lo que lo primero que tenéis que hacer es leer las etiquetas de todo. ¿Sabías que un yogur desnatado de sabores lleva 9 gramos de azúcar? Cada 5 gramos de azúcar que pone en la etiqueta, equivale a una cucharadita de azúcar más o menos, así que haced los cálculos. La OMS recomienda que la ingesta de azúcar al día no supere un 5% (25 gr de azúcar al día, 5 cucharaditas)  y en España tomamos de media un 17%.

Sabemos que la Nutella es el demonio, pero que la mitad es azúcar?

Sabemos que la Nutella es el demonio, pero que la mitad es azúcar?

Otra de las cosas más importantes que hay que hacer es evitar los sustitutivos tipo edulcorantes, stevia, sacarina, etc. Es como si intentamos quitarnos de la heroína, tomando cocaína. El mejor aliado que he encontrado es el queso fresco batido desnatado 0%. Cuanto te acostumbras está buenísimo con fruta, semillas o frutos secos. Un fichaje 10.

Pues a la semana de no tomar azúcar empecé a saborear los alimentos increíblemente. Todo me sabía de maravilla. Recuperé el paladar. Me tomaba una sandía y me sabía mejor que un helado, con su exquisita dulzura natural. Una rebanada de pan con pavo era gloria bendita y con una hamburguesa casi tengo un orgasmo. Porque sigo comiendo absolutamente de todo, solo he eliminado el azúcar de mi dieta. Por eso me siento genial, por primera vez no estoy jodida, como cuando estás a régimen, sino que como lo que me apetece, pero sin azúcar.

 

Además los beneficios no solo se quedan en el paladar, sino que siento más energía, más fuerza, la mente más lúcida, con ganas de hacer mil cosas. Mi cuerpo se ha despertado del letargo. Y como colofón he adelgazado 5 kilos en tres meses, simplemente con el azúcar, que me viene de lujo.

De momento voy a seguir sin azúcar. Me siento bien. Así que os animo a probarlo ¿Os atrevéis con el reto sugar free para el 2016?