El otro estaba con mi chico en un momento de pasión y calentura y decidimos hacerlo diferente. Nos dedicamos a acariciarnos, besarnos mucho, rozábamos las partes donde más placer sentíamos pero sin llegar a tocarlas…Él lo llamó “insinuarnos” y la verdad es que tuvimos uno de los mejores polvos de nuestra relación. Puede parecer algo súper obvio pero después de 2 años y medio, empezábamos a tener el sexo muy mecanizado y ambos nos dábamos cuenta: besos, masturbación, sexo oral y al lío. A veces incluso llegábamos a la penetración mucho antes y buscábamos las posturas con las que sabíamos que terminábamos antes. Ambos veíamos que ya no había ese morbo del principio, de jugar y recorrer el cuerpo del otro cuanto más tiempo mejor y era algo que nos rallaba. 

Cuando terminamos, nos dimos cuenta de la importancia de ver por qué follamos. Si lo hacemos por rutina, por disfrutar, por jugar, por sentir al otro…Era algo que de verdad nunca nos habíamos planteado, creíamos que como pareja es un poco “lo que toca” pero no le habíamos buscado más motivo que ese y realmente siempre lo hay. 

¿Por qué follamos realmente? ¿Por los segundos que dura nuestro orgasmo? ¿Para que la otra persona nos dé placer?

Sin duda el sexo debería ser disfrute, debería implicar descubrir puntos de placer en nuestro cuerpo y el del otro más allá del orgasmo. Me he dado cuenta que cuando vivo el sexo de esa forma, el placer es muchísimo mayor y muchas veces no tengo la necesidad de llegar al orgasmo para que haya sido una pasada. 

De hecho, algo que también me ha pasado es que hasta que empecé en mi actual relación de pareja, había entendido el sexo como algo genérico: todas las mujeres se corren así, todos los hombres asá, para que sea placentero tiene que pasar tal cosa…Eso me generaba muchísimos bloqueos porque me daba cuenta que había cosas que no funcionaban de esa forma en mí y no conseguía esos niveles de placer de los que me hablaban. Como además no me sentía con la confianza suficiente para pedirles más tiempo o dedicación a los chicos con los que estaba, lo iba dejando pasar pero en realidad sabía que no estaba disfrutando del sexo todo lo que en realidad podía y en el momento que entendí que el placer es algo individual, que cada persona necesita explorar cómo siente más o mejor, he conseguido cosas que pensaba que nunca sucederían como disfrutar del sexo oral, que era algo que tenía asociado a orgasmo seguro y que, como no pasaba, me generaba muchísima frustración.

En parte creo que no se nos enseña a entender el sexo. Ni en el colegio se nos explica nada aparte de ponerle un condón a un plátano, ni nuestros padres se ponen a hablar de esto con nosotros (en parte lo entiendo), ni tenemos realmente información sexual clara más allá del porno, que precisamente creo que reafirma la idea de un sexo enfocado al orgasmo donde poca paciencia hay para descubrir. 

Por eso para mí ha sido súper importante conocer bien mi cuerpo y que la persona con la que tengo sexo tenga esas mismas ganas de ir más allá de un orgasmo. Estas dos cosas me han permitido vivir un sexo muy diferente y mucho mejor al que tenía entendido, disfrutando de cada sensación y del momento de conexión que implica con la otra persona. 

Y vosotras, ¿os habéis planteado por qué folláis?

 

Redacción WLS