deita verano
  • Lifestyle

    A dieta en verano: ¿qué hago, me mato?

    Share on Facebook163Tweet about this on TwitterEmail this to someone

    Sin lugar a dudas, el verano es la época del año que más odio. No me soporto ni yo cuando hace calorazo, y eso de la vida contemplativa veraniega a mí no me ha molado nunca. Yo soy una mujer de acción, necesito el mismo ritmo de vida del resto del año, y cuando llega agosto y todo se paraliza y, realmente, no hay mucho que se pueda hacer, yo, literalmente, me muero. O al menos deseo la muerte.

    Pero como se ve que tengo yo un puntito de mártir, o de gilipollas, o algo parecido, este verano me he propuesto hacerme (a mí misma, de ahí lo de ser gilipollas total) un más difícil todavía. Este verano, no solo voy a sufrir lo que ya suelo sufrir otros veranos (picaduras de bichos, quemaduras del sol, sábanas sudadas, rozaduras en los pies, bigote líquido…), sino que, además, ¡voy a hacer dieta!

    csyrVoF

    ¿Por qué querría alguien estar a dieta en verano? Pues no tengo la menor idea, queridas. Mi pretexto es que el pasado abril empecé realmente esta dieta (que más que una dieta son unas pautas, porque como de todo, pizza included, pero vaya, que como estoy controlando lo que como, pues lo llamo dieta) y me dije yo que nada ni nadie podría frenarme en mi objetivo. Que llevaba muchos años poniéndome excusas a mí misma y ahora quería hacerlo en serio como una persona mayor.

    No tan mayor

    No tan mayor

    A primera vista, estar a dieta en verano podría resultar de lo más sencillo. Con todo el caloraco parece que solo apetece comer frutas y verduras, ¿verdad? Merendar sandía fresca y comer un buen tazón de gazpacho… ¡te sale la dieta sola! Bueno, hay días que sí, que solo me apetece comer gazpacho. (Deberíamos hablar un día de la cantidad de gases que me da el gazpacho. Soy un vendavaaaaaal).

    Pero la mayoría de los días lo que más me apetece es estar en una terracita cerveza tras cerveza (cervezas que, por cierto, suelen venir acompañadas de patatas fritas, o kikos, o aceitunas) o tinto de verano tras tinto de verano, que es todavía peor porque rezuma azúcar. Y en mis pautas pone bien clarito “CUANTO MENOS ALCOHOL, MEJOR”. ¿Y qué voy a hacer? ¿Beberme tres coca colas zero seguidas? Si ya me costaba dormir por las noches con todo el calorazo que se junta en mi casa, ¡lo que me faltaba ya! ¡Sobredosis de cafeína!

    giphy

    Otra de las pautas de mi dieta es mover un poquito el culo todos los días. No te piden nada fuera de lo común, de hecho, aconsejan un paseo de treinta o cuarenta y cinco minutos al día a paso un poquito ligero y se acabó. Pero cariño, ¿a quién coño le apetece hacer ejercicio en verano? El primer día de calor que salí a dar un paseo me desmayé REAL. Y ahora vendrá el listo que me diga “pues vete a nadar a la piscina”, claro, porque se ve que tu piscina municipal no está llena de gente a todas horas y nadar un poquito se convierte en una verdadera carrera de obstáculos. Y dando gracias que ningún niño haya caído sobre ti haciendo una bomba.

    tumblr_o0jkdjzw4K1ub6fvso3_500

    Y lo peor de todo es que todas estas putas mierdas que tiene la dieta del verano no van a ser NADA en comparación con las vacaciones propiamente dichas. Cuando coges diez días y te vas a otra ciudad, y comes fuera, y cenas fuera, y desayunas en un buffet libre… ahí es cuando mola de verdad la dieta veraniega y comienzas a entender los razonamientos de los más famosos genocidas.

    Eso sin contar al moscardón que suele aparecerse cuando menos te lo esperas para decirte “pero mujer, por un día no pasa nada” o “si estás de vacaciones, dale vacaciones también a la dieta”. Porque esa gente es peor que el demonio y Voldemort juntos, que se creen supergraciosos pero no te ayudan una mierda.

    The-Emperor-s-New-Groove-the-emperors-new-groove-39349997-500-285

    Porque si algo he aprendido en los dos meses y medio que llevo a dieta es que lo único que hace funcionar a un plan de alimentación es la constancia. El seguir y seguir y seguir adelante pase lo que pase, seguir incluso después de la boda de tu prima Mariasun, que repetiste tarta, seguir y no flaquear ni un solo día, porque el día que te rindes, se acabó: nadie retoma una dieta en verano. 

    Foto destacada

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Perradesatan

    Soy gorda por parte de padre, de madre, de abuela materna y de abuela paterna. Ha habido cocidos completos que me han hecho más feliz que muchas personas. Autora de "Perra de Satán, kilo arriba, kilo abajo", novela en la que cuento mi relación de amor con la tarta de tres chocolates.

    

    Login