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  • Querido diario

    El resto del mundo no es tu ex (por suerte)

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    A veces las relaciones nos salen malamente y no terminamos de identificar qué falla. Nos hacemos preguntas del tipo:

    ¿Por qué no hace las cosas bien?  ¿Por qué hace x si sabe cómo me molesta? ¿Qué clase de persona actúa así si quiere a su pareja?

    Estas preguntas tienen varias explicaciones; una de ellas, difícil de identificar: esperas que tu novio se comporte como lo hacía tu ex novio, generalizas esa relación anterior a todas las relaciones. Y eso es un problema serio: tú te comportarás como lo hacías con esa otra persona, sin tener en cuenta que son distintos, con sus virtudes y defectos distintos, con sus principios distintos, con su manera de tratarte distinta.

    • Cuando ha habido dependencia, llegamos a la nueva relación y normalizamos la dependencia: exigimos control, hacemos ver al otro que no tiene derecho a la intimidad, que sin él/ella nos moriremos, que el tiempo libre es para pasarlo juntos y si no nos mosquearemos, etc.
    • Cuando ha habido infidelidades vamos ‘con la escopeta cargada’ porque no podemos permitir que nos hagan lo mismo de nuevo: aquí también controlaremos todo, llegaremos incluso al chantaje emocional y a hacer daño.
    • Cuando alguien ha sido maravilloso y perfecto pero se ha terminado en contra de tu voluntad, buscas que tu nueva pareja cumpla con todas las virtudes del anterior. Mal: intentarás convertir a alguien en quien no es. Y como eso es imposible, la relación se irá a pique.

    Igual ahora que lo lees te des cuenta del grave error en el que estabas.

    Y qué hago al respecto

    Creo que sería bueno examinar la relación anterior: qué falló, qué nos dolió; y luego asimilarlo y perdonarlo para no transferirlo al resto de relaciones:

    -Vale, era una relación buena pero dejó de quererme; no tiene por qué pasarme eso con el resto de personas. 

    -Que fuera un mierda y me pusiera los cuernos no significa que todos lo sean; mi entorno y mi futura pareja no merecen mi desconfianza por culpa de una persona. 

    También ayudará preguntar a amigos y familia cómo veían esa relación. Así conseguiremos algo de objetividad y perspectiva.

    Por otra parte, reconocer nuestros puntos fuertes es tan importante como saber ver los débiles:

    • La dependencia y el miedo a la infidelidad (y chantajear y hacer daño como respuesta) se relacionan directamente con la inseguridad en ti misma, que es un punto débil más o menos presente en muuuucha gente, más si han pasado por relaciones complicadas (amistosas, laborales, afectivas o familiares).
    • Intentar cambiar a alguien y moldearlo a tu gusto no es algo que hagan personas con una buena autoestima tampoco; además es egoísta.

    Llegadas a este punto, quizá coincidas conmigo en que tener una buena autoestima y seguridad en ti misma, te ayudará a no cometer estos errores. Para ello, te recuerdo:

    Que el físico no determina la valía, pero que la intelectualidad tampoco. Pero es que la simpatía, tampoco.

    Cada uno tiene sus características, somos diferentes, ni mejores ni peores.

    Creo que todo se resume a esto: no te conviertas en un ser dañino por culpa de quien lo fue contigo.

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    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Eva Rita

    Del 92: Feminista, bailarina, casi psicóloga, premamá, Harry Potter fan y adoradora de GOT. No me gusta la pizza con piña, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a comerla. Y así con todos los derechos.

    

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