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  • Querido diario

    La esclavitud de las canas: pasta, sudor y lágrimas

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    Las primeras canas debieron salirme a los 16 años, así que nunca he sufrido el trauma de “¡oh, dios mío, me hago mayor, tengo canas!”. Para mi tener canas ha sido siempre normal. Pero que fuera normal, no significa que me molaran. Con las primeras canas empecé a hacerme mechas para disimularlas. Con el tiempo, las mechas no eran suficiente y me pasé a los tintes.

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    Hoy una conocida me ha soltado sin venir a cuento:

    “Tú marido te va a dejar por esas raíces. Una mujer puede ser cualquier cosa, menos descuidada”

    ¿Perdona? Hija de la gran …. Esto a lo que tu llamas raíz, es simplemente el tinte a los 15 días. Voy a la peluquería todos los meses, a dejarles mi pasta y mi tiempo. Por otro lado, mi marido también tiene canas, por si no te has dado cuenta, y dudo que nadie le diga que voy a dejarle por sus canas, ni que sea descuidado ni nada que se le parezca.

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    Soy muy drama queen con el tema de las canas. Diría que es uno de mis puntos débiles más fulminantes. Llega a tal punto mi malestar por la raíz que no me siento en el metro para que la gente desde arriba no me vea la cabeza. Noto como a medida que crece mi raíz baja mi autoestima en una escala inmersamente proporcional.

    En una sesión de terapia WLS preparando el post, la jefa Devesa me preguntaba ¿por qué las odias tanto, si no tienen nada de malo? Y tiene toda la razón. Las canas no tienen nada de malo. Las canas simplemente son cabellos que se vuelven de color gris o blanco debido a una pérdida de pigmentación. Pueden producirse bien por la edad, bien por alguna patología o por un estilo de vida que fomenta su aparición (estrés, alimentación, etc.)

    Las canas forman parte de mi. Las canas cuentan parte de mi historia, de mi vida, de mi pasado, de mi presente y de mi futuro. Renegar de ellas es como avergonzarme un poquito de mi, y por eso me duele tanto no ser capaz de controlar ese sentimiento. La industria se empeña en lanzarnos mensajes constantes que dejan muy claro que una mujer no puede mostrar sus canas, que no es apropiado y simbolizan vejez (que ya sabemos que es la peor lacra de nuestra sociedad).

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    Grandma Star <3

    Así que de lo que verdaderamente tengo ganas es de olvidarme de la esclavitud de las canas y dejarlas libres en su fantástico pantone gris. Si tuviera el valor suficiente es lo que de verdad haría, ponerme mis canas por montera, lucirlas con orgullo y salir a la calle con un despampanante gris platino.

     

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de analactea

    Apasionada de la Comunicación y las RRPP. Me paso la vida buscando rincones con encanto. Las terracitas al sol en las que ver pasar a la gente son mi sitio favorito del mundo. Podría alimentarme de tortilla de patata.

    

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