Si eres de las que te criaste en los noventa estarás de acuerdo conmigo, nuestra infancia fue única e irrepetible. Las que nacimos a finales de los ochenta fuimos esa generación que creció viendo cómo el mercado de las chuches y los dulces evolucionaba en medio de un mercado de poquísimas restricciones.

Ahí daba igual la cantidad de azúcar, los aditivos, los conservantes… Pasamos de una etapa del poco procesado a que nuestras abuelas defendieran a capa y espada que el Bollicao era la mejor de las meriendas. Que después todo se arreglaba con una mandarina para terminar, pero tanto en la televisión como en la calle a los chavales nos perseguían metiéndonos por los ojos que las chuches era lo que molaba.

Todo bien de color, con premios y cromos por cualquier compra. Hasta nuestros grupos favoritos tenían sus propios chicles. Fuimos los conejillos de indias de muchos productos que después fueron retirados de las tiendas. Por nuestras venas ya no corría sangre, más bien azúcar con mucho colorante.

Seguro que tú también recuerdas todas estas chuches…

Push Pop

Imagen desde Reddit

Ese dulce muy muy dulce que se empujaba con un dedo y que te prometía horas y horas de sabor porque, encima, se podía guardar en un bolsillo. ¡Error! Era un dispositivo del demonio que una vez lo abrías lo único que hacía era pringarte de azúcar el dedo y toda ropa que le acercaras. Si conseguías guardarlo para otro momento, para cuando querías volver a sacarlo aquel azúcar se había solidificado y el sistema se bloqueaba. Un engaño, todo un engaño…

Chicles Boomer

Imagen desde Enso Estudio

Los había de tantos sabores que a veces era imposible decidirse. Personalmente siempre me decantaba por el de manzana ácida, aunque para hacer honor a la verdad, el sabor apenas duraba unos minutos. Tiempo después sacaron su versión de natillas o chocolate y a mí me daban un asco terrible. Aun así los echamos de menos. ¡Boom Boom Boomer, mucho más chicle!

Drakis

Más que chuches, patatuelas. Como su nombre indica, fueron unos snacks con forma de dentadura de Drácula con sabor a lo de siempre, Cheetos. Molaba encajárselos en los dientes y hacer el ganso. A mi madre le daban un montón de asco y los vetó en casa en seguida. Toda una pena.

Cigarrillos de chocolate

Imagen desde Pinterest

Cada tarde cuando iba a buscar a mi madre al trabajo, ella se encendía su clásico pitillo y yo solo podía pedirle que me comprase una caja de cigarrillos de chocolate para hacer lo propio. Aquí frase de padre: ‘Eran otros tiempos…‘ Entonces era gracioso vernos a los enanos haciendo que le dábamos caladas a aquellas chocolatinas cuyas cajas, por cierto, imitaban por completo a las cajetillas de tabaco.

Fistros

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Bueno, una maravilla del marketing de aquella época. Chiquito estaba on fire y Matutano se lanzó a sacar sus Boca Bits de toda la vida pero con el nombre y la caricatura del humorista. Además, dentro de sus bolsas podíamos encontrar los tazos de Chiquito, que eran lo más de lo más porque estaban adornados con frases como ‘gramenagüer‘ o ‘te das cueeeeeen‘. ¿Quién no querría una bolsa de Fistros?

Ring Pop

Imagen desde Pinterest

En la línea del Push Pop estaba este anillo que sabía a azúcar con colorante y era una soberana mierda atrae-pelusas. La idea era comprarte el pedrusco, ponértelo en el dedo y chuparlo cuando te apeteciese. La realidad era hacerlo pero que las babas se mezclasen con el caramelo y todo tu dedo y alrededores se pusieran a tope de pelos y asquerosidades atraídas por el pringue. Muy delicioso todo.

Cantimplora Zumrok

Imagen desde Pinterest

Era lo más de moda en los 90. Vamos, como que en la serie ‘Compañeros‘ era la bebida más consumida. Allí ni cervezas ni Coca-Colas, lo que era más in era beberse una cantimplora mientras criticabas a la mala de turno. Este líquido de diferentes colores no era más que el clásico Flash derretido. Ideaca.

Tubble Gum

Imagen desde Pinterest

En la sección de chicles, al lado de los Bubaloo y los Bang Bang también podíamos encontrar este bote tipo pasta de dientes. Su nombre lo indicaba, era un tubo de chicle, que al apretarlo te surtía de un viscoso producto sabor fresa preparado para ser mascado. Una guarrería deliciosa de la que te cansabas casi al momento pero que era de lo más caro del kiosko.

Winner Taco

Imagen desde El Retronostálgico

Mención súper especial en los congeladores de cualquier local. El Winner Taco fue ese helado ultra delicioso que nos robaron de la vida. Una galleta tipo oblea, en forma de taco por supuesto, rellena de nata y caramelo y bañada en chocolate con cacahuetes. Era la mejor forma de terminar un día de playa o una comida con los primos.

Boomy

A este también nos lo arrebataron en el mejor momento. Otro helado clásico en los 90, pero en este caso de hielo y sabor a frutas. Una brocheta de fresa, limón y naranja que se derretía en seguida pero estaba la mar de rica. Al menos la fresa y el limón lo estaban, la naranja, para cuando al fin conseguías llegar a ella, ya había desaparecido.

Mikopete – Mikolápiz – Mikobruja

Imagen desde Buzzfeed

Necesitaba mencionarlos porque marcaron un antes y un después en la idea que todos teníamos de un helado. Tenían diferentes sabores: vainilla, nata y chocolate, fresa… Y todos tenían una bolita de chiche al fondo del helado. Además, hubo una época que en su base guardaban mensajes con posibles premios como ¡otro helado gratis!

¿Recuerdas más chuches de tu infancia? ¡Hagamos recuento, hay mil!

Mi Instagram: @albadelimon