¿Alguien más tiene la sensación de que la burbuja de las series también está pinchando? ¿Hay menos oferta y de peor calidad? Hubo tanto boom con algunas grandes producciones que las plataformas se pusieron las pilas para acaparar parte del pastel, pero es que no nos da la vida para ver tanto. No veo el mismo FOMO que antes con las series. A la gente le va dando igual no estar al día ni participar en tal o cual debate masivo sobre la revelación del momento, y eso implica que las plataformas tengan menos usuarios, menos ingresos y, por tanto, menos oferta y/o de peor calidad.

Análisis personales aparte, he hecho últimamente un repaso mental a series que me alucinaron desde sus primeros episodios, pero me acabaron pareciendo infumables.

1. You

Tenía todos los ingredientes para convertirse en un fenómeno adictivo y lo consiguió. Pero le pasó lo que le ha pasado a otras muchas: quisieron explotarla tanto que terminaron por estirar demasiado el chicle. Enredaron de tal manera para ir salvando los desastres de Joe que, al final, una ya ni se enteraba de las tramas ni le resultaban creíbles. La última temporada ni la he visto.

2. Cobra Kai

Con esta tiraron del filtro de la nostalgia. Los niños de los 90 que vibramos con Karate Kid y Tres pequeños ninjas saludamos con efusividad su estreno, y lo cierto es que la primera temporada tenía elementos de mucho peso más allá de la nostalgia. Lo mejor son los giros de guion y los debates que va planteando, pero también la estiraron demasiado. Los continuos tiras y afloja de Daniel y Tommy acabaron cansando.

3. The White Lotus

Comenzar revelando un asesinato y tener al espectador atando cabos para resolverlo, sospechando de este o aquel personaje, me parece una jugada maestra. Más aún si le sumas dramas de ricos en hoteles idílicos que dejan fotografías muy estéticas. Las dos primeras temporadas me tuvieron enganchadísima, pero la tercera es lenta hasta el sopor. ¿Cómo pueden pasar capítulos y capítulos recreándose hasta lo grotesco en la intimidad de los personajes sin que haya nada de acción? Si ese es precisamente el quid de la temporada, a mí no me han convencido.

4. Juego de tronos

Que conste que soy de las pocas a las que le gustó el final. Me pareció plausible por la trayectoria y los delirios de grandeza que estaban experimentando algunos personajes (evito el spoiler). El final era adecuado en cuanto a historia, pero, en mi opinión, estuvo muy mal contado y por eso no convenció. Lo despacharon todo con prisas en muy pocos capítulos, después de tantos años, así que dejaron a los espectadores fríos y con muchas preguntas sin resolver. Aún así, lidera mi lista de series favoritas y jamás me harán odiarla.

5. Vikings

Otro chicle que se estiró y se estiró. Debates sobre narrativa audiovisual aparte, voy a ser frívola: Ragnar Lothbrok me brindó noches deliciosas. Mucho rubio musculado y testosterónico dándose de hostias, para gusto de una hetero salidilla como yo que no puede evitar caer en incoherencias. No me juzguéis, es ficción. La trama me convenció durante las tres o cuatro primeras temporadas. Luego comenzaron a meter demasiados sitios, personajes y subtramas nuevas. Quizás no llega a decepción histórica, pero empezó mejor de lo que terminó.

6. La Mesías

Con esta serie pasé de una admiración profunda a la capacidad creativa de sus creadores a un “¡ñe!”. Tenía un potencial increíble que, los primeros capítulos, se supo explotar. El oscuro mundo interior de la protagonista y las genialísimas interpretaciones de las actrices que le dieron vida merecen mucho la pena. Pero el final es surrealista.

Las de esta lista son series salvables que podría recomendar aunque no terminaran tan bien como empezaron, pero hay otras que me engancharon de inicio y luego me arrepentí de haber empezado a ver. Por ejemplo, Gossip Girl y Pretty little liars, que no se las recomendaría a nadie.

¿Coincidimos en alguna? ¿Qué series os decepcionaron? ¿Cuáles lograron conquistaros de principio a fin y volveríais a ver sin dudarlo?