
He tenido el pelo rizado desde bien pequeña pero, como es ley universal, siempre había querido tenerlo liso. Digo ley porque siempre pasa así: las rizadas lo quieren liso y las lisas lo quieren rizado.
Desde los 13 años me planchaba el pelo a diario, después pasé directamente a tratamientos como la Keratina para alisarlo de forma más duradera y, mezclado con la variedad de tintes que me hice, realmente conseguí cargarme mi rizo.
Cuando empecé a trabajar en mi autoestima, entendí desde dónde había hecho las cosas: no siempre me cambiaba el pelo por gusto, sino porque sentía que era la única parte de mi cuerpo que podía cambiar de un momento a otro. No podía quitarme la barriga pero sí podía cambiar el pelo y “ser otra”. Así que podríamos decir que mi recuperación de los rizos ha sido un paso más en la recuperación de mi autoestima.
Descubrí el Método Curly por una chica en Instagram y me empezó a interesar. Al final es fácil perderte entre tanto término, tanto bote, tanta técnica…Pero tomándolo con paciencia es una buenísima forma de también trabajar el autocuidado. El pelo, y más si lo tienes tan castigado durante años como yo, necesita paciencia y mimo para recuperarse. Cuando empiezas el método, que en el fondo no es otra cosa que empezar a cuidar tu pelo con productos más naturales y técnicas que favorecen tu rizo, el pelo está como diciendo: “¿qué es esto qué me echas? ¿Dónde están los químicos?”. Me recuerda mucho al cuerpo cuando dejamos de hacer dieta, que se mantiene en alerta por si volvemos a hacerle pasar hambre en unos días. Por eso hay muchas chicas que lo empiezan y pierden la paciencia. Realmente es fácil porque no se ven resultados inmediatos pero a mí me ha servido para sembrar ese cuidado a mi cuerpo, esa paciencia para reconciliarme con él y darle lo mejor.
Principalmente en lo que consiste el Método Curly es en eliminar los sulfatos y las siliconas de los productos, o reducir en la mayor medida posible su uso. Estos dos químicos crean una película alrededor del rizo que, por decirlo de alguna manera, le sujetan y no le dejan ser. Cuando empezamos a usar productos más naturales y libres de todo eso, nuestro rizo empieza a renacer y conocemos realmente cómo es, por eso al principio del Método lo vemos encrespado, que no coge forma, incluso con tacto de estropajo…Porque para él es una desintoxicación absoluta. Las primeras semanas hay que hidratarlo mogollón con mascarillas y tratamientos que puedes comprar o hacer en tu casa, al igual que los tratamientos de proteína.
En mi caso hasta los 3 meses no empecé a ver realmente cómo mi rizo se formaba y empecé a entenderle mejor, a conocer mi patrón de rizo, qué productos le van mejor, en qué cantidades…Algo que para mí es vital y que te recomiendo 100% si tienes pensado empezar el Método es no te compares. Cada pelo es un mundo, de verdad, el producto que a 100 chicas les va bien, a ti puede no funcionarte. Este proceso es cuestión de paciencia, de mimo, de probar, de equivocarte, de aprender… De entender que mi pelo es una parte de mí que también puede formar parte de mi identidad y por ello es maravilloso amarle desde su autenticidad.
También te recomiendo no volverte loca comprando productos. Ahora muchas marcas hacen versión viaje en botes de 200ml que realmente van genial para probar un producto sin “casarte” con él. Yo al principio compraba todo lo que veía en los Instagram de chicas curly y me daba una rabia tremenda cuando el producto no me dejaba el pelo como ella… ¡Error! No empieces el Método queriendo tener el pelo de otra persona, empiézalo como un proceso de conocerte mejor y cuidarte a todos los niveles. Créeme, desde que empecé a vivirlo así se me ha hecho mucho más placentero.

Ya no intento copiar la técnica de nadie, las pruebo y le doy a mi rizo lo que mejor le va ¡y lo que a mí me da tiempo! Si no puedo dedicarle 1 hora a la definición, no pasa absolutamente nada. Le dedico lo que pueda y tan contenta.
Ahora te dejo los trucos que realmente mejor me funcionan:
- Aplicar el producto con el pelo empapado. ¡Ojo! No a todo el mundo le funciona esto. En mi caso sí pero es cuestión de que pruebes si te va mejor así o quitando humedad. Eso sí, importante aplicarlo boca abajo para repartirlo bien y separar las raíces del casco.
- Aplicarlos con “manos rezando”, como si amasara el pelo y luego darle caña al “mulli-mulli” o “scrunch” que sería el movimiento de encoger los rizos como si nuestras manos fueran un difusor, dando forma al rizo.
- Secar primero manteniendo el secador contra el pelo para formar el rizo y cuando esté mitad seco moverlo bastante, boca abajo, para separar las raíces y darle volumen a la melena.
Espero que todo esto te sirva y te animes a darle potencia a esos rizos ☺ Por cierto, también te digo que me sigo alisando el pelo de vez en cuando pero recuerda, no se trata de dejar de hacer una cosa ¡sino de hacerla desde un lugar más bonito!
Mara
Ver esta publicación en Instagram