Yo no he conocido a tipas más torpes que las que tengo como amigas y hoy os voy a contar como NO entrar al chico que te gusta.

Tampoco me las voy a dar de sabia, porque todos sabemos que «Dios los cría y ellos se juntan». Vamos, que mis amigas son torpes pero yo me llevo la corona de la torpeza social. El caso, que tenemos más historietas que el guion de una sitcom.

Entre la pandemia, que los años pasan y que algunos hombres han sucumbido a nuestros encantos, más de una tenemos pareja. Pero eso no me va a frenar para contarte algunos momentos estelares y darte ejemplos gráficos de cómo no entrar a un chico.

Método: ¿Te conozco?

Esta la protagonicé yo. Fue la primera vez que entraba a un chico y bien sabe el universo que fue la última.

Una noche de fiesta, aprovechando una reciente ruptura y muy animada por mis amigas, decidí acercarme a un chico que me había llamado la atención:

«¡Hola! Nos hemos visto antes» Le dije. ¿En qué momento? ¿Nos hemos visto antes? ¿Entrando al garito? ¿En el baño? Vale, no es tan terrible pero aún así ¿Qué tipo de saludo es ese?.

«¡Ei hola! Supongo…» Me contestó. Parecía majo, pero no sabía cuál era el protocolo, no tenía ni idea de qué decirle. Le sonreí, me quedé callada y él me sonrió de vuelta.

«Nos conocemos ¿verdad?» Le dije para romper el silencio. Él movió la cabeza ligeramente hacia un lado «No…no lo creo ¿De qué?» Me dijo.

«No lo sé, te conozco de algo, pero no sé decirte de qué» Le dije. ¡Fue muy triste!

«Si, haz memoria, me conoces» Le insistí mientras le miraba con cara interrogante.

«Que no, que no, que no te conozco» Me repetía una y otra vez.

“Claro que me conoces, yo te conozco a ti” Le repetía. Sus amigos empezaron a intentar escuchar la conversación y uno de ellos me dijo “¡Que no te conoce pesada!”. No te imaginas la vergüenza que pasé, me sentí patética.

Pasamos más de 10 minutos discutiendo sobre si nos conocíamos o no. Sentí mucha vergüenza y regresé con mis amigas. Les conté lo que había pasado y empezaron a reírse muchísimo, les caían lágrimas de la risa mientras el chico en cuestión, nos miraba a ratos preguntándose qué coño estábamos haciendo.
El chico vino a charlar conmigo y me preguntó “¿Nos conocemos?” Los dos nos empezamos a reír y me dijo así por lo bajito “Eres la tía que peor me ha entrado en toda mi vida”.

Método: Le gustas a mi amiga

¿En qué momento?

Quizás esta sea la peor manera de entrar al chico que te gusta, pero no me preguntes porqué, una de mis amigas era toda una asidua. ¿Le funcionaba? NO.

«Yo me acuerdo de un día, en una discoteca que estabais todas bailando haciendo el tonto y me acerqué a un dios griego. Le saludé y le empecé a hablar.
Claro el tío pensaba que me gustaba a mí y efectivamente ¡Me gustaba a mí! Pero como era mongola y orgullosa le dije que una de mis amigas estaba interesada en él y le pregunté a ver con cual de vosotras se liaría. El tío se quedo a cuadros.

¡Es que era muy obvio que la interesada era yo! Pero nada, yo insistía en que le gustaba a una de mis amigas, el tío acabo creyéndoselo y se acercó a hablar con vosotros. ¿Resumen de la película? Que no me lie con él. Lo increíble es que repetí la misma estrategia muchísimas veces y no me funcionó ni una vez ¡Ni una!»

Método: La cobra

Mira, este método es cuanto menos innovador, la verdad sea dicha. Pero NO es una buena forma de entrar al chico que te gusta, créeme.

Un día, una de mis amigas tuvo una idea y nos contó emocionada: Cuando ya te has liado con una persona o en su defecto, te has imaginado en esa situación, te empieza a apetecer.

Nosotras nos preguntábamos cómo aplicaría esa teoría tan curiosa hasta que una noche lo puso en práctica.

Estábamos con un grupo de chicos y ella en concreto tenía el ojo puesto en uno de ellos.

Mi amiga se acercó a él y le cogió del cuello. Todas pensábamos que le iba a entrar. Pero cuando puso su boca a 10 cms de la boca del chico mi amiga le hizo una cobra monumental.

Todas flipamos y el chico igual. ¿Pero esta qué hace? O me entras o no me entras aclárate.

Déjame decirte, la innovación tiene un precio y una tasa de fracaso, pero en este caso, aunque la situación sea rara y bastante cómica, tengo que reconocer que de cada 3 veces que lo hacía, 1 vez tenía éxito.

Cuando la jugada le salía mal, era porque los chicos se apartaban cuando veían que ella se acercaba tanto o porque simplemente no se dejaban agarrar. Aunque exista una pequeña tasa de éxito, este método yo no lo recomiendo. Me parece violento y demasiado agresivo aunque claro, quien soy yo para juzgar método de ligue, también es verdad.

Método: Pedir un hijo

¡No por favor! ¡No lo hagas!

Mira, nosotros teníamos una amiga que nació para ser madre.  Desde su adolescencia vivía con ganas e ilusión por formar una familia y no te puedo contar lo espectáculos que montaba cada vez que veíamos un bebé.

El caso, que ella era muy directa  y no tenía miedo ninguno a decir lo que buscaba o lo que quería. Claro, si le entras a un chico con la premisa de que buscas una familia, una matrimonio y un perrito scotex, lo más probable es que el chico en cuestión se de media vuelta y corra cual corre caminos.

No podría decirte a cuantos chicos espantó en menos de 1 hora ¡Fueron muchos! Pero también es verdad que un día dio con un chico que buscaba lo mismo que ella, se conocieron, llevan más de 8 años juntos y tienen dos nenes.

Veredicto: Es una manera muy poco efectiva de entrar a un chico pero voto a favor de ser sincera, buscar cumplir tus sueños y ser clara y franca con tus intenciones e ilusiones.

La vida es muy corta como para tomarse todo muy en serio. Disfruta del momento, sé tu misma y estate abierta a disfrutar de unas buenas risas. Si estabas pensando en utilizar algunos de estos métodos de ligoteo yo te adelanto: NO FUNCIONAN.

M.Arbinaga