Le puede pasar a cualquiera. Conoces a alguien, estáis un tiempo quedando de folleteo y buen rollo, y de repente te das cuenta de que te has enamorado. Sin embargo, y aunque podría haber sido  maravilloso, te encuentras con la peor de las noticias: tu follamigo o follamiga no siente nada más por ti que un gran cariño y una profunda amistad (y no tiene intención de construir nada más contigo ni a corto ni a medio ni a largo plazo).

Seamos realistas, el amor no correspondido es una mierda, lo mires por donde lo mires. Así que, o sales de esa situación, o estás destinado/a al desgaste emocional.

¿QUÉ HAGO?

A ver, tengamos claro que partimos de una base en la que no hay reciprocidad de sentimientos porque si no el título del post se llamaría “cómo ser feliz con el amor de tu vida” o algo así. Así que contamos con un “no”, más o menos claro, de por medio.

Hay que ponerse en situación. En ese arranque de sinceridad en el que sacas la fuerza necesaria como para declarar tu amor y la no-correspondencia oportuna que te lleva a esta situación, te puedes encontrar con dos tipos de “noes”. Te dejo un pequeño esquema que refleja esas dos posibilidades para que puedas entender cuál debe ser tu próximo paso.

Fácil, sencillo y para toda la familia.

ABRE LOS OJOS

A menos que seas amante del sufrimiento, esa situación no te conviene nada. ¿Seguir manteniendo contacto con una persona por la que sientes amor del bueno que sólo quiere follar contigo? Es muy complicado separar el amor del sexo cuando ya estás enamorado/a.

A fin de cuentas, y aunque quisieras intentarlo, con el paso del tiempo acabarías emocionalmente lisiada. En esta tesitura, agarrarse cual clavo ardiendo al “¿y si…?” sólo funciona en las películas, en la vida real equivale a agonizar. Esto nos lleva al siguiente punto.

NO TE AMPARES EN LA ILUSIÓN

La incertidumbre no es la mejor opción en ningún caso. De ilusiones se vive pero también se muere. Ahorra tu energía emocional para elaborar el duelo por ruptura, no la malgastes en preocuparte por cómo “hacer que se enamore de ti”. Si no ha pasado ya, no va a pasar. Lo siento cariño, la vida no es Disney.

ROMPE

Cuando vayas a dejar la relación, tampoco seas cínica y caigas en la facilidad del WhatsApp; intenta que la conversación sea en persona y lo más asertiva posible: aporta tus propios puntos de vista, habla de tus emociones y deja espacio para la resolución de dudas y expresión emocional de tu follamigo (o ex follamigo, mejor dicho).

Consejo 1: Escribe en un papel más o menos qué quieres decir en esa conversación. Lo mismo luego no te sale nada igual o parecido a lo que has escrito, pero tampoco es ese el objetivo. Esta técnica sirve para aclarar tus sentimientos y tener más claro qué quieres aportar en tu discurso y qué no. Además, te servirá también para aclarar los motivos de peso con los que llevar a cabo el consejo 2.

SÍ PERO NO

El problema no es tropezar con la piedra, es encariñarse.

Ilustración de Alberto Montt

O aplicado al caso que nos compete, el problema no es romper con esa persona, eso es “fácil”, el problema es querer volver nada más romper y entrar así en un bucle infinito.

Cada persona necesita un espacio distinto de tiempo para caer del burro, es verdad, pero cuanto antes caigas, mejor.

Consejo 2: Anota en un folio los motivos de peso por los cuales necesitas romper la relación. Cada vez que te entren ganas de escribirle, llamarle o tocarle el timbre, coge el folio y lee todos esos motivos.

QUE TE QUITEN “LO CORRIDO”

El dolor es inevitable en un duelo, ni siquiera los psicólogos podemos evitar el sufrimiento. La tristeza, la ira, la rabia, etc., son emociones que van a aparecer y van a estar ahí de vez en cuando. Aprende a convivir con ellas y si lo necesitas porque éstas son muy intensas, consulta a un profesional que te pueda orientar con la finalidad de gestionar esas emociones de la mejor manera posible.

Por último y por equilibrar un poco la balanza y sacar lo bueno de esta mala experiencia, piensa que al menos, gracias a tu ex follamigo te has llevado pal body gustirrinín del bueno y que eso ya nadie te lo va a quitar.


Autora: María Esclapez Cartagena. Psicóloga, Sexóloga y Terapeuta de Parejas.

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