Amiga infiel queda embarazada: cuando la mentira destroza todo
Rosa y Miguel llevaban seis años de novios y un año de casados. Parecía la pareja perfecta, algunos roces de vez en cuando, pero nada fuera de lo normal. Hasta que un día Miguel vio por casualidad un mensaje en el móvil de Rosa de alguien llamado “Pollito” que decía algo así como “yo de joven duraba más”. Lo que parecía una broma inocente fue la punta del iceberg. Miguel estaba a punto de descubrir todo lo que había detrás de ese mensaje.
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Resulta que Rosa llevaba más de seis meses engañando a Miguel. Pollito, el amante, era un hombre casado de 45 años con dos hijos y alumno suyo. Mientras Miguel y Rosa habían hablado de planes de futuro y de que estaban listos para ser papis, se pusieron a ello y se quedó embarazada en cuestión de semanas. Rosa mantenía su relación secreta paralelamente cuando se quedó embarazada… ahora la cuestión era, ¿quién era el padre del bebé? ¿Miguel? ¿Pollito? Nunca lo sabremos.
Una semana después la naturaleza, en su divina sabiduría, actuó y Rosa sufrió un aborto espontáneo. Sé que es un tema complejo y sobre todo muy doloroso, pero quizá un hecho que evitó que un niño naciera en medio de mentiras, infelicidad y caos.
Aquí entra un detalle que me pone la piel de gallina. Yo, que me las doy de bruja, le eché las cartas del tarot a Rosa en dos ocasiones antes de que todo se descubriera. Cada vez que preguntaba por su matrimonio salía lo mismo: el Emperador, rodeado del Diablo, la Torre y del Loco, el combo explosivo.
El Emperador habla de autoridad, control y figuras masculinas dominantes: Pollito. El Diablo simboliza tentaciones, traiciones, egoísmo y decisiones que arruinan todo a su paso. La Torre, como ya sabréis las que entendáis un poco del tema, destrucción pura y dura. Y el Loco muestra impulsividad, actuar sin pensar y perseguir deseos sin medir consecuencias. Yo veía clarísimo lo que estaba pasando: traición, engaños y caos. Se lo advertí, pero ella decía que nada le cuadraba. Ahora sabemos que las cartas no fallaban, ella sí… confirmaban lo que Rosa ya estaba haciendo a espaldas de Miguel.
Nosotros, como amigos, les tendimos la mano a ambos. Intentamos apoyar, escuchar y acompañar. Miguel aceptó la ayuda. Rosa no. Ella se encargó de romper amistades a base de mentiras y manipulaciones, quedando cada vez más sola mientras culpaba a todos los demás. Miguel intentó procesar todo y perdonar. Quiso reconstruir la relación con Rosa. Pero ella nunca paró. Siguió con Pollito y con otras historias mientras mantenía la ilusión de salvar su matrimonio. Llegó incluso a pedirle al amante que dejara a su familia y se fuera con ella. Él dijo que no, en tono de: señora ubíquese.
Las mentiras siempre salen a la luz y el perdón tiene límites. La naturaleza, a veces, también interviene. El aborto, aunque doloroso, evitó un desenlace aún más complicado.
Miguel sobrevivió a la traición, a la manipulación y al caos. Rosa sigue atrapada en su espiral de mentiras y autocompasión. La diferencia es brutal: uno eligió reconstruir su vida y aprender, la otra eligió arrastrar a todos a su caos. Miguel sigue adelante con su vida y es feliz, Rosa enfrenta aún las consecuencias de sus actos.
Anónimo
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