¿Es posible aceptar que tu propio hermano es machista y racista?
Por Anónimo
Cada vez que se aproxima el final de año empieza a subir ligeramente mi tensión arterial. Cuando llega diciembre y con él los maravillosos encuentros obligatorios familiares, reconozco que me convierto en una mujer un poquito desquiciada, aparte de hipertensa.
Os vengo a contar mi historia familiar y lo insostenible que se ha convertido en los últimos años, desde que mi propio hermano parece haber sido abducido por el planeta de los «Machitos Ibéricos» y su cometido en esta vida se ha convertido en desmontar el «Lobby Feminista», que según él, tiene una base de operaciones en el salón de la casa de mis padres.
Recientemente, mientras esperaba el bus, vi un anuncio de desarrollo personal que decía que debemos de «aceptar» las situaciones y la incomodidad para que dejen de afectar a nuestra salud. Me encantaría poder dar lo mejor de mí para proteger mi salud cardiovascular pero… ¿Es posible aceptar a tu hermano machista y racista sin revolucionarse?
Me pregunto de dónde viene
Me encantaría invitar a todas las estudiosas de asuntos de género al salón de mi casa. Os puedo asegurar que esta mentalidad no obedece a ninguna teoría que yo haya podido estudiar o leer. Mi hermano y yo nos hemos criado en la misma familia, en la misma casa y observando los mismos roles ¿cómo podemos ser tan diferentes? Venimos de una familia humilde y obrera, en dónde las mujeres han trabajado siempre y han desempeñado un rol tanto dentro como fuera de casa. Pero sobre todo, lo más importante, hemos tenido un padre dedicado a los cuidados ¡un padre que tiene su propio mandilón! que nos ha cocinado y que aún a día de hoy nos prepara la comida de los domingos y se plancha la ropa. ¿Qué modelos ha tenido este hombre? ¿De dónde ha aprendido su comportamiento? – por favor, si hay alguna estudiosa de temas de género en la sala, ¡que me ilustre!
No mueve el culo de la silla
En cuanto se sienta en la silla parece que tiene pegamento instantáneo en el culo ¡no mueve un solo plato o tenedor de la mesa! De repente, el señor es parte de la realeza y tiene un grupito de súbditos que para evitar discutir, directamente lo sirven. Lo peor de todo es que esta conducta parece contagiarse a los hombres que se sientan a su vera, porque si uno no se mueve, el resto ¿para qué van a hacerlo? Digamos que mi hermano sería el peor de los ejemplos para mi pareja, porque después de una reunión familiar en mi casa podría llegar a pensar que «mi deber es servir y el de él simplemente vivir».
No basta con ir «a mesa puesta», después hace comentarios sobre la cantidad de sal o si el pescado es realmente fresco o no. A mí me parece una falta de respeto impresionante hacia mi padre, que es el que cocina normalmente en casa. Tampoco colabora económicamente con absolutamente nada relacionado con las festividades ni aporta ni una caja de galletas del supermercado, cosa que tampoco ha copiado de nuestra familia.
Discursos de raza y otras absurdeces
Yo dedico parte de mi vida a colaborar con ONG de mi barrio, convivo de forma muy orgullosa con un montón de personas de orígenes diferentes. Siempre, absolutamente siempre hemos tenido un gran respeto por la diversidad en nuestro hogar. Nacimos siendo niños que respetaban a los demás sin hacer ninguna diferencia ni por el color de su piel ni tampoco su poder adquisitivo. Es más, viajamos juntos (gracias al esfuerzo de nuestros padres) para descubrir otras culturas. A los quince años compartí salón de juegos con mi hermano y otros niños muy diferentes sin tener ningún problema. ¿A qué vienen comentarios despectivos hacia la población migrante desempleada en 2024?
De repente parece que siente miedo y un absoluto rechazo a la diversidad. Pero no queda en esto, la cuestión es tan absurda que mi hermano está casado con una mujer extranjera la cual no trabaja. No sé si es porque ella es blanca u obedece a un canon de belleza determinado, pero en su mente, ella vale más que otras, o merece más que otras mujeres. Y en su discurso racista os puedo garantizar que existen una gran cantidad de referencias gordofóbicas que no consigo digerir ni comprender de dónde vienen.
Su mujer no ayuda en absoluto
También he intentado la técnica de pasar olímpicamente de mi hermano y centrarme en mi cuñada, con la cual poder tener una conversación o incluso una amistad. Eso es un camino laberíntico que no me lleva a ningún sitio. Mi cuñada vive eternamente a dieta, restringida de la mayor parte de los placeres de la vida: el chocolate, los hidratos y la voz propia. El día que le escuché realizar una serie de comentarios de rechazo hacia la comunidad LGTBIQ+, los cuales no voy a mencionar por respeto… ¿qué queréis que os diga? Perdí toda esperanza de poder tener una relación con ella, ya que a mí me chifla el chocolate.
¿Sabéis lo más gracioso? Es más que obvio que en nuestra familia hay una buena cantidad de gays. Si nos tomamos un tiempo para observar y empatizar, enseguida nos daríamos cuenta de esta realidad. Espero con ansia el día en el que se levanten en medio de la cena y declaren abiertamente su homosexualidad. Ese día reinaría el amor y la libertad en nuestra casa.
Difusión de Fake News por whatsapp y antes del postre
Otro de los hobbies recientes es esparcir una cantidad increíble de noticias falsas y sin contrastar sobre las temáticas que ya os he contado y que me afectan especialmente. Su único objetivo es “sentirse ganador de la verdad” y que el resto de la familia no sepa qué más aportar. Entonces en ese preciso momento se hace el silencio, porque cualquier opinión sobre el respecto desencadenaría en un gran conflicto familiar.
¡Sí! Ya he intentado hablar de otros temas como el tiempo, viajes, excursiones o sobre gastronomía. Es decir, temáticas más neutras, pero da igual, los temas punzantes siempre acaban esparcidos y untados encima de la mesa.
No es falta de amor ni de oportunidades
Estoy muy cansada de poner excusas cada otoño para ablandar mi realidad del invierno. He intentado convencerme de que “son etapas”, malos momentos, periodos poco reflexivos o que sólo quiere llamar la atención. Os aseguro que hemos tenido una infancia repleta de amor incondicional y respeto por parte de mis padres, a los cuales les está afectando mucho esta situación. Yo creo que se sienten fracasados en su labor de padres y que temen que su familia pueda romperse en un futuro próximo. Hemos tenido exactamente las mismas oportunidades para ser quienes somos en la actualidad.
Realmente ¿debo aceptar esta realidad? He pensado en tomar distancia pero mis padres lo ven como un castigo inmerecido hacia ellos. Es increíble como el “machismo” se ha colado en el salón de nuestra casa y está aniquilando “la paz mental” de toda la familia. Me siento muy decepcionada con mi hermano mayor, porque pese a lo que os estoy contando le quiero mucho y espero que vuelva a ser el que era cuando éramos niños. De ahí mi dolor de corazón y por supuesto, la hipertensión.
Anónimo
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