Amor & Polvos

El mensaje que no te llegué a enviar

Ya sé que ahora me tienes bloqueada de todas partes, pero me hace algo parecido a la ilusión saber que cuando dejes de odiarme, recibirás este mensaje. No sé, sería como una despedida definitiva, en la que yo sabría qué decir y tú no tendrías ni que mirarme a los ojos. La cobardía en estado puro.

 

¿Te acuerdas de cuando mirábamos a esas parejas de nuestro alrededor y nos preguntábamos el porqué de tanto desastre? No entendíamos por qué seguían sin amor, por qué cuando lo dejaban no se respetaban un poco, por qué se mentían los unos a los otros… Nos repetíamos mil y una veces que nosotros no seríamos así.

-Si me dejas de querer, ¿me lo dirías?

-Claro que sí, prefiero decírtelo a mentirte. Te quiero demasiado para hacerte eso.

Nos prometimos que nunca seríamos como esas parejas de manual que acaban dejándose un regusto amargo después de terminar. Que dramatizan su ruptura empañando la relación hasta llegar al punto sin retorno: no ser capaces de ver más allá de lo malo.

Resulta gracioso que hayamos terminado como ellos.

No sé, será que yo lo estropeé un poco. Me puse territorial contigo. No porque fueras “mío” ni nada por el estilo, sino porque no pensaba que lo fueras a superar tan rápido. No podía creerme que mientras yo seguía sin entender lo que nos había pasado, tú ya rondabas otras faldas. Y exploté. Sentía que ese respeto que nos habíamos jurado mil veces, no estaba. Que yo te guardaba luto y tú besabas a cualquiera. Y eso tampoco es justo.

 

Ahora te escribo un mensaje que no te voy a enviar y tú me tienes bloqueada de tu vida porque no me quieres ver. Me tienes miedo, supongo. No quieres que te monte un drama, que te grite, te insulte, te acuse. Te haga sentir culpable por estar viviendo tu vida mientras yo todavía intento gestionarme la mía.

Pero no lo voy a hacer. Principalmente, porque aunque tú no te lo creas, no te odio. No estoy enfadada. No tengo motivos para estarlo. Que tú sigas con tu vida no es malo, aunque teniendo vidas tan entrelazadas como las nuestras, todo parezcan mentiras y traiciones.

 

Me alegro de que seas feliz, en serio. 

Espero que lo seas siempre.

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