Como todos sabréis si sois fieles seguidores de Weloversize, porque ayer se pasaron todo el día dándome bombo…

¡Perra de Satán sale en First Dates! ¡Perra de Satán sale en First Dates!
¡Perra de Satán sale en First Dates! ¡Perra de Satán sale en First Dates!

Ayer por la noche se emitió mi cita en el programa de televisión First Dates, cita que ya había sido anunciada antes de haber sido grabada cuando expliqué en este artículo por qué me apetecía ir a este programa.

Tengo que reconocer que no especifiqué demasiado qué tipo de hombre buscaba cuando realicé mi petición a través del formulario del programa. OK, MEA CULPA. Eso sí, esperaba encontrarme un hombre, eso lo tenía claro. No había dicho si lo quería alto, bajo, rubio, moreno, rico, o amante del rock and roll, para mí todas estas cosas son características superficiales. Pero quería un hombre. Un mínimo de madurez. No un chavalín. Y lo más importante: insistí bastante en que lo que yo buscaba era una persona, sobre todo, con sentido del humor.

Pues pa’ sentido del humor, el de los redactores del programa, porque, aunque mi primera impresión al ver a Chechu, mi cita, no fue mala (es, lo que definiríamos así rápidamente, como «un chico normal») en cuanto intercambiamos dos frases no pude evitar pensar: ¿pero esto qué eeeeeeeeeeeeeees?

2ijrcsn

Es imposible no crearse unas expectativas cuando vas a tener una cita a ciegas. Las mías eran que encontraría a un chico majísimo con el que poder hablar de todo. No pensaba si quiera en salir de allí casada, pero sí esperaba pasar un buen rato. Bueno, un buen rato pasé, tampoco voy a hacerme la mártir. La cita, en la vida real (porque se emite solo un poquito, supongo que «lo mejor» de todo lo que pasó) duró casi hora y media. Algunos se llevarán a la cabeza y pensarán: ¿En serio aguantaste hora y media con ese chico?

mF2bMOM

Pues sí, aguanté hora y media con ese chico. Aunque empezamos muy mal, muy pero que muy mal, tal y como pudisteis ver en televisión, con todo ese lío de ¿pero dónde estará Zamora?, y luego la cosa se puso todavía peor… Carlos Sobera acudió a nuestro rescate (cosa que no ha sido emitido en televisión) y nos animó a que siguiéramos conociéndonos, porque yo, os lo digo de verdad, estuve a punto de tirar la toalla. Era imposible hablar con una persona como esa, todas las respuestas que me daba eran «sí», «no», «me la suda», «me da igual». ¡Así no hay quien tenga una conversación! Y para mí la conversación es PRIMORDIAL a la hora de conocer a alguien. Si no puedo hablar con él… ¿entonces para qué lo quiero?

oDqxw

Por suerte, el consejo de Carlos Sobera nos salvó y ¡¡por fin!! y gracias a mis dotes comunicativas pude sacarle algo de chicha a este muchacho, que, aunque os sorprenda lo que os voy a decir, no era tan tonto como lo han pintado en la tele. Pero cuidado, esto no se me aplica a mí: yo sí soy tan maravillosa como me han sacado.

Total, que el chascazo sí me lo llevé, porque aunque finalmente conseguí hacerle hablar, el chico, claramente, no era para mí. Yo intenté sacarle todo el jugo posible a la situación que me habían plantado, situación que, en un principio, no me era nada propicia porque él no me daba juego. Me hubiera gustado estar con una persona más afín a mí para poder mostrarme más «yo misma» y no tan sarcástica, subidita, pedorra, o como queráis llamarme.

Eso sí, igual que salí de allí pensando que yo había vivido en ese restaurante momentazos que sin ninguna duda se emitirían en televisión y luego no aparecieron, apareció uno que me sorprendió un montón, que ya no recordaba, y que me hizo una gracia que casi me da un ataquito ayer cuando lo vi. El momento: CUADRO. DALÍ. SURREALISMO.

first dates

En cuanto Chechu me dijo que tenía que ir al baño yo cogí mi móvil, y aunque podía haber hecho una llamada (First Dates no es un programa guionizado, nadie te dice lo que tienes que hacer, es más, lo único que te dicen es «sé tú misma») preferí mandar un wasap, que siempre me he sentido más cómoda con los wasaps. Y escribí a mi grupo «1 maricón, 2 marilientres», grupo que comparto con mi amigo Alberto y mi amiga Marta, donde tenemos unas conversaciones de lo más maricón. Solo necesité tres palabras para describir lo que me habían puesto delante: ¡¡¡menudo CUADRO!!! Pero un cuadro de DALÍ, porque esta cita es SURREALISMO puro. 

Y como ya sabéis si habéis visto la cita, (si no, la podéis ver aquí, y cuidado porque ahora os vais a comer un SPOILER) ninguno de los dos nos dimos el sí quiero. No me fui del restaurante del amor con pareja, aunque sí me fui enamorada, porque ¡me ha encantado esto de la televisión! Y, os seré sincera: me encantaría volver. Todo el equipo nos trató genial y la experiencia, para mí, fue superdivertida. Además, la comida estaba buena (aunque las raciones eran un poco escasas, como ahora se lleva la cocina así, pequeñita) y Matías estaba todavía más bueno que la comida. Creo que First Dates está en deuda conmigo y que deberían volver a llamarme cuando me encuentren UN HOMBRE DE VERDAD.