Nosotros también follamos en el mar, pero no tuvo nada que ver a lo que habíamos visto en las pelis chicas.
¿No os da la sensación de que Hollywood ha romantizado demasiadas cosas? Luego vas tú, con tu mejor intención, buscando vivir un momento único en el mar con el amor de tu vida y te das cuenta de que no hay banda sonora, no puedes mantener el equilibrio y además el agua salada se te mete en la boca.
Este verano se nos ocurrió ir a la playa por la noche. La playa de donde vivimos hace forma de U y en uno de los laterales tiene unas rocas enormes.
Preparamos dos toallas, una botella de vino, dos velas y nos fuimos a vivir un momento romántico.
Era de noche y toda la playa estaba muy oscura. Nos sentamos sobre las toallas, abrimos el vino y al segundo sorbo ya empezamos a masticar arena.

Nos reímos e hicimos bromas acerca del tema hasta que empezamos a besarnos y a quitarnos la ropa poco a poco. Estábamos solos en la playa así que decidimos desnudarnos al completo y meternos desnudos en el agua.
Si no lo has probado, te lo recomiendo, unirse en pelotillas con la mar, es increíblemente relajante.
Estamos nadando en al agua y nos mantenemos cerca de la orilla. Yo me acerco a mi chico, me subo a él y empiezo a besarle hasta que él me agarra del culo fuerte y entonces empezamos a follar.
Primero, déjame que te diga algo: follar en el mar está super sobrevalorado, el agua salada se mete por todos lados y la sensación de penetración es extraña. Por no hablar de que flotas menos y que una vez fuera, estás echando agua por el parrusín como media hora.
Pero nosotros somos jóvenes, lozanos y salvajes, asique seguimos morreándonos y follando a lo loco como dos sirenitas cachondas. De repente mi chico para y me dice que no toca suelo y que no se puede sostener.
Yo me bajo, intento hacer pie y no hay manera, el suelo está ya lejos.

Empezamos a nadar hacia la orilla y en 10 minutos no somos capaces de avanzar nada.
Había una corriente del copón y empezábamos a estar cansados de intentar avanzar hacia la orilla, además estaba muy oscuro, no se veía nada y eso tampoco ayudaba demasiado.
En cuanto dejábamos de nada hacia delante, la corriente nos llevaba más adentro, entonces mi chico y yo nos cogimos de las manos y acordamos lo siguiente: “Vamos a dejarnos llevar hacia dentro, nademos hacia un lado y así podemos agarrarnos a las rocas del lateral”
No sé si fue buena idea o no, pero al menos era una solución y eso nos bastaba.
Nos mantuvimos bien agarrados de la mano mientras nadábamos hacia un lado. Cada vez nos acercábamos más a las rocas y no es por nada, pero yo estaba acojonada.
Vamos a ver, las rocas cortan y el agua van con fuerza contra las rocas. No es como salir de la piscina por las escaleras. Realmente temí por mi vida.

Mi chico fue capaz de salir primero del agua y después me ayudó a salir a mi a salir. Los dos nos hicimos heridas en las rodillas y en los codos por sujetarnos fuerte a las rocas, pero por lo menos conseguimos salir y andando podíamos volver a nuestras toallas.
Cuando estábamos andando desnudos entre las rocas intentando no caernos, nos dimos cuenta de que había dos señores sentados entre las rocas en silencio y pescando.
Seguimos andando e hicimos como si no pasara nada, pero en cuanto nos alejamos unos metros empezamos a morirnos de la puta vergüenza.
¿Enserio me estás diciendo que estos dos viejillos me han visto restregarme contra rocas en pelotas?
Madre mía, ¿Estas cosas solo nos pasan a las personas torpes o qué? Yo solo quería una noche romántica follando en el mar, tomando vino bajo las estrellas y acabamos con moratones y heridas por todo el cuerpo y con menos dignidad que un gato persa mojado.
Anónimo
Envía tus movidas a [email protected]