Escribo esto en plena resaca emocional tras una fiesta casi perfecta.
Mi madre este año ha cumplido 70 años y no podíamos dejar que esta fecha pasara desapercibida con apenas un par de regalos y unas fotos bonitas en redes. Así que decidimos hacer algo más parecido a lo que merece y menos al o que está en nuestras manos en realidad.
Siempre hemos sido una familia humilde, que no se ha podido dar grandes caprichos, pero arrimando en hombro entre todos, conseguimos hacer que mi madre sintiese por un rato lo importante que es en realidad. La capacidad de convocatoria de una persona es algo que refleja muy bien el aprecio que merece.
Nuestra familia extensa no vive en la misma ciudad, y eso hace que las reuniones familiares sean por fases y diluidas en el tiempo. Al no ser mi madre la más mayor de su familia y deciros que cumplía 70 os hacéis una idea de que hay dificultades físicas reales para poder traer a 100 km de su casa a un montón de gente con sus achaques, sus agendas, sus economías… ¡Pero han venido! Y quien no pudo venir, mandó recado.

El caso es que por fin he podido ver a mi madre emocionada por algo bonito, por algo bueno. Diría que no llevamos una buena racha, pero realmente es una frase que podría decir en cualquier momento de nuestra vida sin exagerar. Digamos que no somo personas a las que las facilidades nos hayan acompañado demasiado a lo largo de la vida, pero somos muy tozudos. Por eso, tras unas semanas de preocupaciones y tragedias, hemos coronado con un día de risas, cariño y mucha mucha emoción.
Cuando era pequeña me fascinaba la manera que tenía mi madre de hablar de su madre. Parecía que hablaba de un ángel, de un ser casi perfecto que tenía la fórmula exacta de cómo hacer cualquier cosa. Pocas veces a mí madre se le ilumina la mirada como cuando habla de su mamá.
Y yo ahora la entiendo tanto…
Supongo que cuando tuvo a sus hijos pensó «ojalá me quieran algún día como yo quiero a mi madre». Lo sé porque fue lo que yo pensé cuando tuve a los míos.

Hay personas que en sus cumpleaños les da por reflexionar sobre su vida, sobre la huella que pueden haber dejado en el mundo hasta ahora, por lo que dejarán en la tierra cuando no estén. Por si hoy a mí madre le da por reflexionar, aquí va mamá:
Todo, absolutamente todo lo bueno que hay a tu alrededor en tu día a día es únicamente mérito tuyo. Dios sabe que nadie te ha regalado nada en la vida más que piedras en el camino y preocupaciones en la mochila y aun así… Mira bien. Mira a tu alrededor y piensa un minuto qué ves.
Yo veo a un hombre con una carrera increíble, lleno de valores y amor que ofrece discretamente con mucho criterio. Veo a su hijo, que es tu fan número 1. Ahora ya un adulto que sigue acudiendo a su abuela, porque sabe dónde está lo bueno.
Veo a otro hombre en permanente búsqueda del camino, que corrige sobre la marcha sus pisadas sin soltarte la mano, orgulloso de sus raíces y encontrando la manera siempre de solucionar (y si no lo encuentra, seguro que conoce a alguien).
Y me veo a mí, mamá… Que de pronto miro en mi recuerdo a la abuela y lo entiendo todo, que solamente quiero de mis hijos que me vean como digna sucesora de su abuela. Veo que heredé tus piedras y puse alguna más. Y veo como me ayudas cada día a levantarlas. No heredé tu humildad, eso no. Pero gracias a ello puedo decir que soy una mujer llena de ideas y valores agarrados al pecho que lleva por bandera la verdad y que da por los suyos hasta sus propias entrañas… Igual que su madre… Y veo a tres criaturas pequeñas… Y como tu presencia me ensombrece… ¡Y cómo me gusta que lo haga!

Sin tu cariño, sin tu ayuda día a día, sin tus lecciones silenciosas, sin tu apoyo incondicional, sin tu hogar como refugio, sin tu consejo, sin tu fuerza remando con nosotros, nada, absolutamente nada de todo esto sería posible.
Sé que hablo en nombre de los 7 cuando digo que sin ti y tu empeño en elevar el papel de madre y abuela a lo más alto, ninguno seríamos lo que hoy estamos orgullosos de ser.
Así que solamente queda decirte que gracias, mamá, porque me has regalado no solo la vida, si no a mis dos guías en la vida y me ayudas a cada paso a ser un poquito mejor, un poquito más tú.
Luna Purple.