¿Habéis notado que últimamente, vayas donde vayas, y me refiero a discotecas, conciertos, festivales, la gente joven ya no baila? Me ha dolido tener que escribir eso de “gente joven” porque, como buena millenial que soy, estoy más cerca de mi muerte que de mi nacimiento.
O, al menos, eso dice mi DNI, porque yo me siento una mezcla entre una vieja cascarrabias, un bebé que solo quiere comer y dormir y una medusa, cuyo objetivo en la vida es flotar e ir electrocutando gente. De hecho, creo que la medusa es mi animal espiritual.
¿quieres leer más testimonios? Es aquí
https://whatsapp.com/channel/0029VaCbq9P7T8bgwL0lOx0S
Pero, volviendo al tema del post, ¿por qué la gente joven ya no baila? A mí se me da fatal mover el cuerpo con cierta gracia y ritmo, pero cuando yo salía de discotecas (sí, en pasado, porque ahora ya ni siquiera conozco la mayoría de canciones, desgraciadamente, además de que el plan de mis amigas es cada vez más un tardeo porque es lo que se compatibiliza fácil con la vida de madre casada que me lleva la mayoría de ellas), la gente se movía. Ahora no. Ahora parecen zombies. Todos están mirando su móvil e incluso grabando. Que yo esto lo entiendo un poco más en el caso de los conciertos. Te has comprado una entrada que te ha costado un riñón, o varios meses de ahorro de ese sueldo en ese trabajo precario que tienes, o de la paga que te dan tus padres, y quieres inmortalizar los momentos para verlos después. Pero incluso en ese caso, tengo mis dudas.
Porque yo no sé vosotras, pero yo, cuando grabo algo, al final no veo ese vídeo en la vida y, además, tampoco estoy creando recuerdos en el momento porque no lo estoy viviendo bien. Estoy más atenta a que el video quede bonito, que a disfrutar del espectáculo. Pero es que ni siquiera estoy hablando solo de conciertos.
Recordemos que he nombrado también las discotecas. ¿Qué contenido quieres grabar en una discoteca, a tu amigo borracho diciendo tonterías? Puede dar para unas risas, pero yo me plantearía si eso no es vulnerar el derecho de tu amigo a hacer el tonto sin acabar en internet para el resto de su vida. Porque vivimos en un mundo en el que ya existe una generación que ha nacido con cámaras disponibles en sus casas. Yo estoy agradecida a que mi adolescencia transcurriese de forma bastante más anónima, aunque ya existieran redes como el Messenger o el Tuenti. Pero esta generación tiene que convivir con el miedo a que haya alguien grabando. Seguramente esa sea la razón principal por la que la gente ya no baila en las discotecas. Y no sé para qué querría yo ir a una discoteca si no es para bailar. ¿Para destrozarme los oídos con una música demasiado alta, rodeada de desconocidos, con los que ni siquiera puedo socializar en condiciones, precisamente por el volumen de ruido? Soy consciente de que estoy sonando demasiado cascarrabias, pero es que no le veo atractivo al plan.
El otro día vi un vídeo de una influ (Marita, se llama) que decía que existe algo llamado “efecto audiencia” que se define como el miedo a ser observado y juzgado. Ella decía que esto no vino con los smartphones, sino que ya en el siglo XVIII se hizo un experimento según el cual se encerraba a presos en una cárcel en la que no se sabía cuándo iban a estar mirando los guardias. Por lo visto, eso alteró el comportamiento de los presos. Pues está pasando algo parecido en las discotecas. La gente tiene miedo a bailar mal y que eso sea juzgado, ya no solo por sus amigos, sino por desconocidos en internet. Porque nadie te asegura que el vídeo que ha grabado tu amigo para echarse unas risas, no se vaya a hacer viral. Y eso me parece un horror. Hemos perdido espontaneidad, naturalidad y el derecho a hacer el idiota. Y eso me indigna.